Conciliación familiar y laboral: vendiéndonos humo

A. P. 15M de Aluche

Tras las elecciones del pasado mes de diciembre, las propuestas sobre conciliación laboral y familiar y el acuerdo que firmaron PSOE y Ciudadanos fueron un “brindis al sol”.

En él se hablaba de la incorporación de medidas relacionadas con la racionalización de los tiempos y jornadas laborales, créditos de horas y un pacto nacional para reorganización de los horarios. Todo esto no vale para nada si no se deroga la reforma laboral, ya que tiene dos artículos, el 34.2 y el 41, según los cuales el empresario puede modificar la jornada laboral y la distribución del tiempo de trabajo. Si además no se inspeccionan y se penalizan las horas extra ilegales, se seguirá abusando de dichas prácticas y todo seguirá igual o peor.

El acuerdo era puro maquillaje. Hablaba de flexibilidad de horarios de entrada y salida del lugar de trabajo y de reducir el tiempo de comida, pero de manera genérica y sin especificar que debían incluirse en los convenios colectivos, como el teletrabajo, y todo lo dejaba a la buena intención de las empresas.

Proponía la creación de un portal web con información sobre buenas prácticas de flexibilidad laboral y un listado con las empresas adheridas al sello Horario Racional, pero tenía su trampa. Lo van a poder cumplir las grandes empresas como Telefónica e Iberdrola, que adoptarán la flexibilidad de horarios, el teletrabajo y las guarderías, pero a costa de subcontratar autónomos y pymes, a los que pueden impedir conciliar e imponer los horarios que ellos quieran. Solo hay que recordar uno de los conflictos laborales más importantes de los últimos años, el de los autónomos y subcontratas que trabajaban para Telefónica, a los que se les obliga a hacer jornadas de entre diez y doce horas diarias.

El acuerdo también proponía acciones como una campaña de concienciación sobre las ventajas económicas y sociales de racionalizar los horarios y flexibilizar la jornada laboral: programas de acogida temprana, actividades en horario extraescolar, acuerdos con los sectores de la cultura y el ocio y campañas de sensibilización sobre el papel de hombres y mujeres en las responsabilidades domésticas. Este asunto lo planteaban desde una perspectiva paternalista que no tiene en cuenta el trabajo reproductivo y el no remunerado, en lugar de tratarlo desde el punto de vista de género, ya que la mayoría del trabajo de cuidados y no remunerado recae sobre las mujeres. Hay que señalar que esto genera más deuda sobre las mujeres, en vez de hacer partícipe a la sociedad en su conjunto de la compensación de esa deuda. Hay que recordar que de media la mujer dedica cinco horas al día al trabajo no remunerado mientras el hombre solo una hora y tres cuartos. Comparado con Suecia, donde la media es de tres horas y media para mujeres y dos y media para los hombres, se aprecia el verdadero agravio.

Después de ese acuerdo y tras las segundas elecciones, el PP y Ciudadanos han firmado otro acuerdo en el que se han incluido algunas de las propuestas anteriores, lo que indica que no quieren cambiar nada y que hasta los problemas sociales que generan precariedad, problemas de salud y de sostenibilidad económica y medioambiental, están al servicio de las elites financieras y económicas.

Tras el impacto de ver a una de las diputadas de Podemos llevar a su hijo al hemiciclo y hacer visible esta problemática, no han sabido llevar a las instituciones ni a las calles esta cuestión. No han sido capaces de canalizarla, ni de desmontar que ambos acuerdos son una estafa. Además, en casi ninguno de los Parlamentos e instituciones le han dado preferencia ni la difusión adecuada. Solamente se propuso en el ayuntamiento de Madrid y en el Parlamento de Castilla-La Mancha, donde recuperaron la jornada de 35 horas para los empleados públicos, aunque en Castilla-La Mancha está paralizada por el Gobierno corrupto del PP nacional, que ha interpuesto un recurso al Constitucional.

En estos momentos los que están verdaderamente activos en esta reivindicación son grupos como Economía Sol y algunas organizaciones feministas; algunos incluso participan desde la base en partidos políticos.

Hay que seguir desmontando todas estas falacias que nos están intentando vender para que las elites mantengan sus privilegios e impunidad a costa de la desigualdad y la falta de justicia social.

Debemos movilizarnos y llevar este debate político a las calles, Parlamentos e instituciones, porque si no nos seguirán vendiendo humo.

 

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