Si nosotras paramos de alumbrar, el mundo se apaga

Foto: Yolanda Picazzo

Las mujeres sufrimos a diario la desigualdad en el trato en muy diversas formas. Llevamos años trabajando en el ámbito de la energía y cada vez somos más las que participamos de una manera u otra como ingenieras, técnicas, juristas, administrativas, comunicadoras, voluntarias y activistas, pero seguimos invisibilizadas en un sector claramente masculinizado.

Yolanda Picazzo

Por ello, el pasado 27 de enero se celebró en Madrid el I Encuentro de Mujeres con Energía Cooperativa, con la intención de visibilizar y valorar la presencia de las mujeres en el maravilloso y patriarcalizado mundo de la energía.

Mujeres pertenecientes a cooperativas de energía verde nacidas en los últimos años como alternativa a las “malas compañías eléctricas”, de distintas edades, con diferentes perfiles profesionales y una amplia experiencia en cooperativismo, género, energía y movimientos sociales, que llevan años trabajando por la defensa de la energía renovable y un nuevo modelo energético, han participado en este encuentro.

Un encuentro transfronterizo y transformador cuya iniciativa surgió de un grupo de mujeres pertenecientes a diferentes cooperativas de energía verde de Portugal, así como de las regiones de Euskadi, Galicia, Castilla y León, Andalucía, Valencia, Aragón, Extremadura, Murcia y Castilla-La Mancha, y que se ha celebrado en el Espacio de Encuentro Feminista, dentro del marco del proyecto Mares de Energía, organizado por Unión Renovable.

En el nuevo modelo energético no siempre se visibiliza el valor que las mujeres aportan en los distintos ámbitos, por ello es necesario trabajar a la vez también en un nuevo modelo social y relacional, que visibilice el papel que ya están desarrollando las mujeres y que nos incluya en todas las esferas de la vida en condiciones de igualdad.

No solo se trata de reclamar nuestra presencia en las cooperativas como una mera cuestión cuantitativa, numérica, de salir en los carteles y en los papeles: se trata también de no continuar reproduciendo modelos patriarcales en el sector, de analizar la situación de las mujeres en el ámbito de energía y elaborar planes de igualdad para corregir estas diferencias entre mujeres y hombres.

Por ello, decidimos juntarnos para conocernos y reconocernos, para compartir saberes y experiencias, ganar confianza, emanciparnos, empoderarnos, apoyarnos las unas a las otras y sentirnos libres en un espacio seguro y abierto donde decidir cómo seguir participando en una transición energética más justa para todas.

Durante el encuentro se conformaron distintos grupos de trabajo animando al empoderamiento de las mujeres en el sector de las energías renovables, desde el ámbito de las cooperativas de energía verde, pero pudiendo ser aplicables y extrapolables a otras cooperativas, organizaciones, asociaciones, movimientos sociales…

Nos encontramos con el propósito de abordar y analizar la situación actual de las mujeres que trabajan en el sector cooperativo, pero también con la voluntad de conocernos, reconocernos, compartir experiencias, ideas, co-diseñar, desarrollar, emprender proyectos en común.

Hablamos de la necesidad de un nuevo modelo energético, pero también de un nuevo modelo social que tendrá que pasar por establecer relaciones más humanas, basadas en la cooperación y no en la competición, en el reparto equitativo de las responsabilidades, de los cuidados, de los co-liderazgos, de los salarios; en definitiva, en la participación en igualdad de condiciones y de trato en la actividad cooperativa. Pero coincidimos en que difícilmente vamos a cambiar el sector si exigimos estar para actuar bajo las mismas lógicas patriarcales y verticales de dominación, de confrontación, colonización, medición, competición, desconfianza y exclusión.

Fue un encuentro en el que trabajamos para co-diseñar planes de igualdad, aunque también permitió compartir un espacio en el que sincerarnos, reírnos, desahogarnos, llegándose a dar las condiciones de intimidad necesarias para que algunas de las mujeres asistentes llegaran a hablar abiertamente sobre episodios de maltrato y discriminación sufridos personalmente, que no suelen darse de manera espontánea y con naturalidad en encuentros multitudinarios y mixtos.

Solo fue el comienzo de lo que está por venir, y lo que vendrá será sin duda mejor para todas las personas independientemente de su “sexo/género”, porque de eso va el feminismo, de que a todas nos vaya mejor, de cooperación frente a competición, de cambiar modelos de dominación y sumisión, de compartir roles, de compartir trabajo, de compartir decisiones, de compartir cuidados, de compartir saberes, de corresponsabilizarse, para que todas podamos sentirnos libres, plenas y cuidadas en los diferentes espacios que decidamos ocupar.

Concluyo aprovechando para anunciar que el próximo 8 de marzo nos sumaremos a la huelga feminista convocada en las distintas ciudades del país, y animamos a otras mujeres a parar y plantarse con nosotras, también “solarmente hablando”.

¡Si las mujeres con energía cooperativa paramos de alumbrar, el mundo también se para y se apaga!

 

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