Recordando luchas, exigiendo justicia


Madrid Agroecológico

Abril trajo, como cada año, la semana de lucha campesina, que enlaza feminismo, campesinado, soberanía alimentaria y creación. Hace 20 años, un 17 de abril, fueron 19 los campesinos asesinados en el estado de Pará, en Brasil. En su memoria y en la de los miles de campesinos y campesinas abatidos por defender su derecho a la tierra, distintos colectivos han organizado talleres infantiles, charlas, presentaciones, reflexiones y acciones de denuncia. Durante unos días, las comunidades que se resisten a ser expulsadas de sus tierras y las que se rebelan contra un sistema profundamente desigual han estado presentes en el centro de Madrid.

Desde Naciones Unidas reconocen que, en un contexto de creciente competencia por los recursos naturales, la tierra se ha convertido en objeto de inversión de grandes empresas multinacionales vinculadas a los biocombustibles, los cultivos industriales y transgénicos y las industrias extractivas. El acaparamiento de tierras expulsa a comunidades locales y rompe su autonomía en países donde es precisamente la agricultura campesina familiar la principal fuente de provisión de alimentos para la población.

Por ello, las acciones y actividades en torno a la semana de lucha campesina sirven “no solo para recordar a las víctimas de estas luchas, sino también para fortalecer la solidaridad y la resistencia y profundizar la alianza entre el medio rural y la ciudad, a favor de un proyecto de sociedad basada en la justicia social y en la dignidad de los pueblos, contribuyendo a la lucha global por la soberanía alimentaria y por un mundo rural vivo”, explican las organizaciones impulsoras de la semana: Iniciativa por la Soberanía Alimentaria, MadridAgroecológico y Ecologistas en Acción
En esa misma línea, se pudo escuchar en el acto organizado por el Colectivo Eduardo Galeano que “defender la tierra no es un crimen”. Los ponentes se hacían así eco del Movimiento de los Sin Tierra en Brasil. Recordaron que Brasil es uno de los países con mayor desigualdad, en el que la riqueza, los recursos y la propiedad de la tierrra está más concentrada y donde se sigen produciendo situaciones de expulsión, acoso y asesinato para socavar las reivindicaciones campesinas.

Gustavo Duch, en la presentación de su libro, dentro de las actividades de la semana, animaba a “la desobediencia civil y a la reflexión y acción de la sociedad ante el gran problema que estamos viviendo”. Efectivamente, junto a las actividades de sensibilización ha habido otras de denuncia, que se han dirigido hacia las embajadas y consulados en Madrid de buena parte de los países en los que los asesinatos siguen impunes, sin ser investigados ni castigados. El resultado ha sido una colección de fotos-denuncia que recuperan para la memoria nombres de lugares como Antioquía, Aguas Blancas, Cashahuí o el mismo Eldorado dos Carajás y acercan las injusticias a las que se enfrenta el campesinado al corazón de la gran ciudad. La acción de denuncia ha recibido numerosas muestras de apoyo, que recalcan ideas como “sin tierra no hay vida” o “sin campesinado no hay comida”.

A lo largo de 19 días se han sucedido acciones que culminaron en la mañana del 24 de abril, frente a la Quinta de Torre Arias, con un acto de homenaje. Entre flores y fotos-denuncia se oyeron las últimas palabras de cierre de la semana: “Hoy, aquí, juntas, recordamos sus luchas, exigimos justicia”.

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