¿Qué hay de nuevo en la COP23?

MARCHA CLIMÁTICA. Miles de personas se movilizaron en la ‘Marcha climática’ antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP23 en Bonn, Alemania. (AP)

Yolanda Picazo

En 1995 se celebra en Berlín la primera COP. Se denomina así a la Conferencia de las partes de la convención marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático (CNMUCC), y se considera “partes” a los países miembros de la convención. Alemania ha sido de nuevo el lugar elegido para la celebración de la COP23 durante el pasado mes de noviembre, y, concretamente en esta ocasión, Bonn.

La celebración de dicha convención tiene como objetivo estabilizar los niveles de emisión de gases de efecto invernadero en un plazo que permita que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurar la producción de alimentos y permitir el desarrollo económico de manera sostenible, tratando de señalar e impedir los efectos de las acciones humanas que ponen en riesgo el sistema climático mediante su alteración.

Desde entonces hasta hoy, los acuerdos firmados se caracterizan tanto por su buena voluntad como por la lentitud en los tiempos desde su firma hasta su posterior puesta en marcha.

El encuentro en Bonn ha servido para acordar “cuestiones críticas” como las acciones de los países desarrollados hasta el 2020, así como la inclusión de las cuestiones de género y de las comunidades indígenas en la lucha contra el calentamiento global.

Es de destacar que, por primera vez, se celebró la acción climática de las mujeres, y fue Mary Robinson (ex-presidenta de Irlanda y ex-enviada especial por el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas para el cambio climático) la encargada de presentar el Plan de Género denominado “GAP”, tal como se acordó en Marruecos la pasada COP22.

La aplicación del GAP tiene por objetivo disminuir la denominada “brecha de género” entre mujeres y hombres. En los diferentes países, las mujeres sufren grandes riesgos climáticos como consecuencia del calentamiento global, pero como en muchos otros ámbitos no se las tiene en cuenta a la hora de la toma de decisiones que puedan frenar o mitigar dichos impactos. Dicho plan tiene por objetivo situar a las mujeres en el papel principal en la lucha frente al cambio climático, para que puedan participar en condiciones de igualdad en todos los órganos de la CMNUCC.

Éste es el mayor avance logrado en este sentido desde Doha en 2009, donde se constituyó el grupo de mujeres y género, dentro de la convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Lo que ya de por sí es indicador de la lentitud a la hora de materializar cualquier tipo de acuerdo, puesto que casi han pasado diez años antes de comenzar a dar los primeros pasos para su implementación.

Pero para que no quede todo en bonito gesto y cuatro fotos, es necesario dotar de partidas presupuestarias suficientes que nos permitan conseguir incluir la perspectiva de género e implementar el GAP en las políticas climáticas, adoptando medidas para alcanzar la equidad en todos los aspectos y órganos.

Las críticas también han tenido espacio dentro de la celebración de la COP23, que consideran que el borrador aprobado omitió varias veces la inclusión de los pueblos indígenas y de las defensoras de los derechos humanos en el GAP, calificándolo como insuficiente y trasladando esa desilusión públicamente.

La falta de fondos y el acceso a ellos es el principal obstáculo para las lideresas en cuestiones climáticas, ya que éstos son insuficientes y necesitan a su vez de un mayor compromiso local según los últimos datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD).

Sin embargo, son admirables en distintas comunidades del sur e indígenas las experiencias de resiliencia desarrolladas, cuando un escaso dos por ciento del presupuesto es destinado para tal fin. La simplificación del acceso al proceso y la capacitación de las mujeres en las nuevas tecnologías verdes también sería de gran ayuda a la hora de resolver dicha brecha.

En cualquier caso, las diferencias entre las posiciones de diferentes Estados han entorpecido la puesta en escena, y en ese sentido parece no haberse conseguido que se traduzca en respuestas concretas, y la presentación de un primer informe ha quedado pendiente de confirmarse para noviembre de 2019.

La creación de una plataforma para apoyar la participación de los pueblos indígenas y un fondo de protección global frente a los riesgos para proporcionar seguros asequibles a 400 millones de personas en situación de pobreza y vulnerabilidad, han sido las iniciativas que se han distinguido dentro de la celebración de esta COP con respecto a otras.

Encuentros, convenciones, grupos de trabajo, protocolos, manifiestos, documentos, firmas, papeles y más papeles, que nos roban el escaso tiempo con el que contamos para poder poner freno y amortiguar los efectos derivados del cambio climático sobre los más vulnerables.

 

Comparte!