No, gastos militares… Sí, gastos para necesidades sociales

Lisístrata

 

En estas semanas se están estudiando los Presupuestos Generales del Estado en el Parlamento español.

Los políticos estudian las necesidades de nuestro país y presuponen un posible gasto para atender esas necesidades.

En el área de la Defensa no sabemos qué necesidades tenemos. Cuáles son nuestras amenazas o nuestros enemigos. Ningún país está en guerra con nosotras y nosotras no estamos en guerra con ningún otro país.

No es de extrañar, sin embargo, que algunos países estén irritados con el Estado español por el motivo de que nuestro gobierno envía Fuerzas Armadas y Ejército a dieciséis países.

No hay un conocimiento ni un debate ciudadano sobre cuáles son los problemas que tenemos allí, ni sobre la manera en que se pueden solucionar, ni sobre los gastos necesarios para colaborar solidariamente con las dificultades que tienen esos países.

Nuestra primera reivindicación respecto a este tema debe ser que nuestro Ejército deje de participar en misiones, que venga para casa y ese gasto se aplique para ayudar a esos países en sus necesidades sociales. Que las operaciones de paz se hagan con herramientas pacíficas. No fomentando la guerra.

Por otro lado, nuestro Gobierno ofrece a Ejércitos extranjeros territorios españoles que sirven de apoyo organizativo para realizar guerras que no son nuestras.

Nuestra siguiente reivindicación debe consistir en dejar de colaborar con quienes utilizan la guerra, la muerte y la destrucción para resolver conflictos en los que intervienen otros países. Ni Rota, ni Morón, ni otras instalaciones militares deben ser bases militares extranjeras. Los ingresos que nos producen estos alquileres se verán compensados al reducir nuestros gastos de defensa armada.

En cuanto a los gastos internos de nuestro país, debemos pedir claridad. Los estudios sistemáticos nos indican que año tras año el Gobierno gasta en Fuerzas Armadas al menos tres veces más de lo que dice. Esto es así especialmente porque hay muchas partidas que no están incluidas en los gastos de Defensa, sino en otros ministerios.

Esto produce un gran efecto desinformativo en la población. Así, mientras algunos medios de comunicación indican que los gastos militares aumentarán un 80 por ciento en cuatro años, el Gobierno y otros medios dicen que se reduce.

El Gobierno de los Estados Unidos y algunos otros países europeos andan presionando para que el gasto militar español se duplique.

Durante el año 2017, el gasto del Ministerio de Defensa fue de 7.683 millones de euros, pero según los criterios de la OTAN España gastó al menos 18.000 millones. Sin embargo, el militarismo español llega a otros rincones de la sociedad y a otros ministerios por un coste que puede ser tres veces superior.

Gastamos 350 millones de euros más que hace siete años en operaciones de paz con armas. Y 1.000 millones más en Fuerzas Armadas en general.

Los gastos militares aumentaron un 10% respecto a 2016, representando un 5% de los gastos totales de los Presupuestos Generales.

La deuda acumulada para pagar los Programas Especiales de Armamento influye grandemente en este aumento. Durante 2017 su aportación ha sido de 7.635 millones de euros.

Tenemos en el Ejército 121.000 personas.

¿De verdad necesitamos todas esas personas entrenadas para disparar con precisión armas que matan?

Tenemos además otras 239.000 personas armadas pertenecientes a los cuerpos de Policía Nacional, Guardia Civil y Policías autonómicas.

Nos acompañan en el diario vivir 79.000 policías vigilantes de seguridad pertenecientes a empresas privadas.

No son cifras elegidas caprichosamente al azar. Son cifras oficiales.

¿En qué país vivimos? ¿Qué podemos esperar en estas circunstancias?

¿Cómo resolvemos los conflictos sociales? ¿Con base en la fuerza?

¿Con base en la razón, la convivencia, el diálogo, la solidaridad…?

¿Podemos vivir con más seguridad y menos agentes de control?

¿Qué consecuencias habremos de asumir financiando esta cantidad de personas dedicadas a que haya orden?

Mientras tanto, los gastos en salud y educación descienden notablemente.

En educación gastamos 8.000 millones de euros menos que hace siete años. En sanidad 3.000.

La hucha de las pensiones puede desaparecer de un momento a otro.

4.000.000 de personas están sin empleo, y quienes lo tienen es muy precario.

En nuestro país hay 10.000.000 de personas en riesgo de pobreza con una renta inferior al 60% de la media.

Muchas personas pensamos que viviríamos mejor con un gasto militar más reducido.

Viviríamos mejor con menos personas dedicadas al uso de armas.

Viviríamos mejor con un gasto en armamento mucho menor.

Apostamos por invertir en ayuda mutua, en solidaridad, en diálogo, en abrir puertas, en analizar los problemas y buscar soluciones, no en destruir ni agredir…

No debemos basar nuestra economía y nuestro bienestar en acciones de guerra.

Ahora solo nos falta pensar, reflexionar y coordinar nuestras acciones para que quienes tiene poder escuchen nuestras propuestas.

¿Podemos hacer algo nosotras para que se reduzcan los gastos militares? n

 

Más información:

Tabla del Gasto Militar en el año 2017. Elaborada por Utopía Contagiosa:

https://es.scribd.com/document/346026572/Tabla-Gasto-Militar-2017

 

Historia del Gasto Militar.

Elaborada por el centre Delás:

http://www.centredelas.org/es/base-de-datos/presupuesto-militar-en-espana/gasto-militar-de-espana

 

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