Más que resistencias: balance de un año de luchas

HEITHOR BEIRA

A finales de diciembre y en enero los medios serios y también los mass media hacen balance del año que se va. Nosotros no íbamos a ser menos, y aquí os traemos nuestro propio repaso. Y es que el 2017 ha sido una vez más el año de la violencia machista, el de los desahucios, los desmanes bancarios y la desfachatez política, palabra rancia muy usada por los tales irresponsables políticos para definir propuestas que no entran en su concepción de la realidad También ha sido el año del racismo en su vertiente institucional, pues vimos cómo se sigue prohibiendo la entrada a migrantes con métodos contundentes, encerrándolos en cárceles por entrar ilegalmente o denegando asilo a refugiados a pesar de haberse comprometido el Gobierno con la Unión Europea a acoger a un contingente y no haberlo cumplido.

La represión ha sido más judicial que policial, pueden atestiguarlo los activistas por organizar o participar en protestas o incluso por hacer chistes en Twitter, y cómo no, por hacer canciones señalando a los causantes de la estafa que vivimos, y es que ya son dos años de Ley Mordaza. Hemos descubierto en este año pasado que la pobreza ya no es solo de solemnidad, también energética, y no se cae en ella por no tener trabajo y vivir en la calle, sino incluso por tener un curro muy precario para poder mantener a duras penas una vivienda. Y encima tenemos que sortear un verdadero proceso kafkiano para conseguir que nos concedan la Renta Mínima de Inserción, pues parece que hay más personas con derecho a dicha renta que presupuesto asignado por la Comunidad a tal fin.

Los buitres siguen echando a la gente de sus casas para hacer negocio con ellas, gentrificar los barrios y aumentar la desesperación de ese ejército de reserva dispuesto a trabajar de cualquier manera por un sueldo miserable para pagar la habitación o piso en una periferia cada vez más alejada del centro de trabajo, a la vez que el transporte público se deteriora, al igual que la sanidad pública y las pensiones, para que las privatizaciones tengan buena acogida en una población cada vez más anestesiada por unos medios que no informan, sino que comunican posverdades.

Pero no queremos quedarnos solo con lo negativo, de hecho no tendríamos espacio en todo el periódico, pues entre tantas malas noticias, ante esta situación de emergencia que nos han impuesto quedan algunos pocos galos que salieron de la aldea para formar nuevas Numancias en esta Hispania en crisis.

Entre tales resistentes destacamos de nuevo a las ImPAHrables, que no solo enfrentan a comisiones jurídico-policiales en los desahucios con suerte diversa, sino que ocupan sedes bancarias para denunciar socialmente el saqueo, okupan bloques de pisos para hacer las obras sociales que las entidades bancarias publicitan o acampan durante 75 días para exigir a los políticos del cambiazo una solución prometida que acabaría por llegar gracias a la mediación de una ONG o acampando ante la sucursal bancaria que ha desahuciado hasta conseguir la dación en pago. Pero no solo ha habido en este frente resistencia, también ha tomado la PAH la ofensiva y consiguió colar una proposición de ley apoyada con más de 70.000 firmas a la Asamblea de Madrid para que pueda haber un desarrollo legal el artículo 47 de la Constitución que garantice el derecho humano a la vivienda (con agua y energía). Por supuesto tal proposición fue desechada por el Gobierno autonómico, ante lo cual se ha hecho llegar la propuesta al Congreso de los Diputados.

Pero no fueron las únicas acampadas: también se retomó la Puerta del Sol para exigir durante 50 días el cumplimento de los DD HH por parte de las instituciones o un Pacto de Estado contra la violencia de género, que ha resultado insuficiente ante tal ofensiva terrorista. Y es que la violencia machista ha estado presente prácticamente todos los días del año incluso en los medios oficiales, pero precisamente por ello cada vez se encuentra con mayor respuesta social. Quién diría hace unos años que ante el secuestro de una madre de sus hijos para no entregarlos a un padre maltratador (legalmente hablando), la gente no solo no iba a criticarla sino a apoyarla, no solo en redes sino en su propio pueblo asumiendo las previsibles consecuencias judiciales. O la cobertura mediática a unas “locas feministas” en huelga de hambre por el pacto estatal contra la violencia de género. Por no hablar de la energía que ha ido adquiriendo la manada feminista que se ha formado ante la violación múltiple en Sanfermines y el cuestionamiento mediático a la víctima. De hecho se ha visto con tanta fuerza como para llamar a la huelga feminista para este 8 de marzo.

También es encomiable el trabajo del Tribunal Ciudadano de Justicia en su acusación de los tejemenajes bancarios de los irresponsables políticos a quienes han llevado a juicio. Y hablando de tribunales, no solo ha habido malas noticias desde el frente judicial, pues el año comenzó con el reconocimiento del carácter abusivo de las cláusulas suelo a las hipotecas por parte del Tribunal Europeo de Justicia, cosa que ha costado mucho dinero a los bancos en devoluciones. Además se han producido absoluciones de activistas perseguidos policial y judicialmente, juicios a la Policía por ejercer represión (no solo en Catalunya) y hasta se ha conseguido la indemnización a alguna víctima por abusos policiales.

Hablando de víctimas, concretamente las de ese racismo institucional que mencionábamos, la conciencia del trato injusto al que se ven sometidas estas personas ha llegado a organizar una marcha a Melilla para denunciar ese lugar de no derechos en que se ha convertido la frontera sur. Pero no cometamos el error de hablar de migrantes como víctimas pasivas, pues muchos de estos ciudadanos de origen migrante han creado un sindicato de manteros para enfrentar la precariedad del trabajo informal y afrontar el acoso incluso de los ayuntamientos del cambiazo. De hecho hasta crearon una marca de ropa.

También se han producido huelgas, de ésas que no sirven para nada al margen de las instituciones sindicales, y se han conseguido mejoras en las condiciones laborales en cuanto al reparto de comida en bici, también en la estiba de barcos(a pesar de la criminalización mediática) o en la limpieza de hoteles. Pero sobre todo porque se han sacado a la luz prácticas laborales propias de otros siglos, como en el caso de las Kellys, que incluso montaron un grupo de teatro.

Por último el 15M, que celebró su sexto año en Sol y también sus cinco años de periódico, en el que seguimos informando a quien quiera leernos de aquello que no sale en los medios serios. No solo de todo lo anterior, sino de mucho más, y sobre todo de las actividades de esas aldeas galas en que se han convertido las asambleas, grupos de trabajo o colectivos creados o crecidos desde aquel 15 de mayo que no acaba de morir, por mucho que lo pretendan enterrar y heredar algunos y algunas. En definitiva, Seguimos.

 

Comparte!
Etiquetas: , ,