Manifiesto Transmaricabollo Orgullo 17

FOTO: Transmaricabollo 15M

Asamblea Transmaricabollo de Sol

El 28 de junio de 1969 unas cuantas trans, maricas, putas, chaperas y transmaricabollos precarias, hasta el coño de los abusos policiales y del miedo, se levantaron al grito de rabia de una bollo butch negra contra la transmaribibollofobia, contra el racismo, el clasismo y la putofobia.

48 años más tarde las transmaricabollos seguimos revolucionadas, nuestra rabia se extiende hoy a los abusos que se cometen contra nuestras comunidades en todo el planeta: Chechenia, Brasil, Uganda, Estados Unidos, Argentina, Malasia, Siria, Palestina, etc. Seguimos denunciando el pinkwashing yanqui-israelí y todas sus derivaciones. No permitiremos que lideresas elegeteberas nazis instrumentalicen nuestros derechos islamofóbicamente. Nos indigna el auge del fascismo en Europa, no queremos muros ni fronteras. Estamos con nuestras hermanas encarceladas en los CIE y con las de los CETI de nuestra frontera sur.

Estamos muy hartas de que privaticen lo que es de todas, de que gentrifiquen nuestros barrios, de que nos vendan Madrid, porque no somos turistas sino habitantes de esta ciudad y sus alrededores, y porque… ¡pasa que no tenemos casa!

Denunciamos que se rechace el abono social de transporte y se condene al ostracismo geográfico a las transmaricabollos periféricas con un servicio insuficiente mientras que la Comunidad de Madrid refuerza el transporte para las turistas del World Pride.

Estamos hasta las tetas de que nos sigan desahuciando con una violencia prodisturbios que pagamos con nuestros impuestos, de que nos esclavicen con sus reformas laborales, de que sigamos siendo acosadas en nuestros puestos de trabajo y hacinadas en nuestros centros educativos, de que nos condenen al paro y a la emigración mientras se siguen enriqueciendo a nuestra costa, de que las trans sigamos siendo maltratadas y agredidas, de la vergonzosa falta de políticas públicas de prevención del VIH y de que el Estado mantenga desde hace ya cinco años el apartheid sanitario asesino.

Hasta las tetas de que putas y chaperas sigamos sin derechos laborales, de que nos impidan negociar tranquilamente con nuestros clientes las prácticas de sexo más seguro de las que depende nuestra salud. ¡Mi cuerpo es mío y solo mío!

Hasta la punta del clítoris de que nos sigan amordazando, criminalizando y apaleando por salir a la calle a defender lo que es de todas. En un contexto represivo contra la libertad de expresión, que hemos sufrido especialmente desde las filas del activismo, no vamos a apoyar nunca las estrategias punitivas de las nuevas leyes contra la LGTBfobia. Mucho menos cuando su torpe redacción convertirá en sancionable hasta el nombre de nuestra propia asamblea, entre los miles de formas de apropiación de la injuria que nos distinguen de las políticas homonormativas y asimilacionistas hegemónicas. Las multas represivas no son ni serán nunca parte de la solución, sino del problema. Contra la homolesbotransfobia, apostaremos siempre por las redes de respuesta activista, como la que le hizo la vida imposible al bus de HazteOír en cada pueblo, antes que en la complicidad con las fuerzas represivas del Estado; fuerzas que, no olvidamos, permiten agresiones nazis como la ocurrida en el Orgullo de Murcia.

Hasta el ojete de las organizaciones elegeteberas que, para no espantar a la clientela del orgullo comercial y del World Pride, llegan a esconder las cifras de agresiones a transmaricabollos. Bochornoso el papel del ayuntamiento del supuesto cambio de la ciudad de Madrid, que se contenta con “recoger el legado” de los contratos millonarios blindados firmados por la anterior alcaldesa que permiten monopolizar el Orgullo a la mafia empresarial elegetebera.

Por todo esto y mucho más, desde nuestra asamblea seguimos en pie de guerra todos los meses del año desde hace ya seis, tejiendo resistencias colectivas, construyendo orgullo en la calle, tanto en junio como en diciembre, en los centros sociales que nos acogen y en las plazas que ocupamos para hacer asambleas.

Orgullo es protesta.

 

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