La palabra del año

El Roto

Berta González

“Populismo”, la palabra del año según la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA, que el apellido dice mucho). No es de extrañar, creo que la he visto hasta en una sopa que comí el otro día.

Según la Fundéu, han elegido la palabra porque ha sufrido una relexicalización, es decir, un cambio de significado, además de porque efectivamente se ha convertido en la palabra de moda, con lo que cualquiera que quisiera descalificar a otra persona usaba el ya manido “populista”. Las relexicalizaciones son fenómenos bastante frecuentes en todas las lenguas, también en la nuestra, cómo no. Muchas veces están motivadas por factores sociales (dejamos de usar “vídeo” para refererirnos a las cintas electromagnéticas en las que estaban registradas imágenes y sonido y para refererirnos al aparato que las reproducía, y ahora usamos solo “vídeo” para las imágenes acompañadas de sonido que vemos en Internet), pero algo me da en la nariz que esta palabra esconde algo más.

Sigo leyendo el artículo de la Fundéu, que me da la explicación: en un principio “populismo” significa “tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”, pero añade “U. m. en sent. despect.”, que quiere decir que normalmente se usa para descalificar. Bien, ya lo voy entendiendo. Ellos añaden que el cambio de significado se ha producido porque ahora se usa el término para hablar de cualquier formación política que apele a los sentimientos de las personas para atraer su voto.

Con estos datos que he recabado ya sé que cuando llaman a una persona “populista” lo hacen para insultarlo, pues no está bien visto serlo, ya que proponer medidas que atraigan el voto de las clases populares no está bien; parece que es mejor atraer el voto del Ibex-35. Pero “populista” no es solo quien quiere atraer el voto de esa mugre de las clases populares, también es “populista” el que vaya más allá y les haga promesas que tengan que ver con lo que les hace sufrir, de tal manera que la lucha contra la pobreza energética y mejorar las condiciones laborales son medidas tan populistas como dejar entrar más migrantes a un pais.

No me interesa tratar aquí el debate teórico sobre los populismos de izquierdas y los de derechas, y si Laclau es mejor o peor. El término “populismo” no está explicado cuando se usa día a día, y la gente que lee la prensa o ve la televisión no tiene por qué ser experta en teoría politica. Lo que me interesa resaltar es que hay un relexicalización de la palabra “populismo”, efectivamente la Fundéu tiene razón. Sin embargo, creo que se quedan cortos en su análisis, y no creo que sea un despiste. Dentro de los partidos que apelan a los sentimientos para atraer el voto hay ideologías variadas, y el término “populismo” se usa sin cuidado: cuando se usa para hablar de partidos de extrema derecha con ideas neonazis lo que se hace es enmascarar y teñir de normalidad algo que no lo es. Se equipara a otras realidades que no tienen cortes filofascistas y se les da legitimidad democrática, y el término “populismo” ya no se usa en sentido despectivo, sino todo lo contrario. Llamemos a las cosas por su nombre: Marine Le Pen no es —solo— populista, y Alternativa por Alemania (AfD) tampoco.

 

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