La energía del 15m

Plataforma por un nuevo modelo energético

YOLANDA PICAZO

Voy a hablar con vosotras de energía, como si os encontrara en cualquier plaza. No voy a hacer referencia a estudios sesudos, que los hay y pueden pesarse por toneladas, ni a autores de renombre. Tampoco a temas como la pobreza energética, muy bien tratados en números anteriores de este mismo periódico.

Me centraré en las propuestas ciudadanas existentes surgidas tras el 15M que tienen como objetivo cambiar la escandalosa política energética, en manos de personajes que nos gobiernan a golpe de declaraciones como las que recientemente hicieron Álvaro Nadal (ministro de Energía): “Hay que acostumbrarse a las subidas del precio de luz”; o las del presidente del Gobierno: “Hay que confiar en que llueva para que baje la factura de la luz”.

Ante argumentos así, ponemos el grito en el cielo, lo manifestamos en las redes e incluso en las calles, pero al llegar a casa encendemos la luz y cuando llega el momento pagamos religiosamente la factura a nuestra “compañía enemiga” (Iberdrola, Gas Natural, Endesa…). Pensamos que nada o poco más podemos hacer, y nos aguantamos.

De eso se trata; de tenernos tranquilos y entretenidos, de privarnos de ser dueños de nuestro propio poder como ciudadanía y de nuestra propia energía, de controlar la política energética a través de puertas giratorias, la producción, el consumo, los medios de comunicación e incluso de patrocinar y dirigir nuestros espacios de ocio. En definitiva, de robarnos el poder adquisitivo, el poder de organización colectiva y el poder de autogestión, teniendo la energía y nuestras vidas en sus manos.

Para no tener que acostumbrarnos a escuchar sandeces y encima tener que pagarles la gracia, ante la falta de soluciones políticas inmediatas, muchas han decidido “montárselo por su cuenta” en cuestiones de energía. Sin confiar en exceso en los cambios que puedan darse desde las instituciones y sin delegar la responsabilidad ni las soluciones en el bonito y colorido espectro de fuerzas políticas, tan alejadas de los millones de personas que hoy lo seguimos viendo negro.

La respuesta ha sido, es y será social

Desde este contexto hemos trabajado por aportar soluciones y por construir un nuevo modelo energético, organizándonos en plataformas ciudadanas, empresas, cooperativas, grupos de consumo, etc., para poder producir, distribuir y comercializar nuestra propia energía. Para refugiarnos de un mercado eléctrico depredador que cuenta con la protección y el beneplácito de los distintos Gobiernos, controlando la producción, la fijación de precios y frenando el autoconsumo.

La energía ciudadana que se generó tras el 15M ha sido fundamental para organizarnos, multiplicarnos y actuar bajo un mismo paraguas, que ha cobijado diferentes ideologías. Lo que ha permitido defendernos de manera colectiva a través de la acción jurídica, política, mediática, y contribuir a aumentar el nivel de concienciación ciudadana.

Pero también como individuos podemos aportar soluciones, con solo reducir nuestro consumo, mejorar nuestra eficiencia energética, bajar la potencia contratada, optar por el autoconsumo y la desconexión o bien hacer boicot a las grandes eléctricas y contratar la luz con distintas cooperativas de energía renovable como las que se han constituido durante los últimos años en las diferentes comunidades autónomas.

Debemos dejar de ser meros espectadores pasivos para convertirnos en actores políticos, sociales y económicos, creando nuestros propios mercados y disfrutando de nuestra propia energía. Ser productores de nuestras necesidades más básicas nos daría autonomía, empleo, y nos permitiría contribuir a la mejora del medio ambiente.

Disponemos ya de tecnología y equipos asequibles para la producción, la distribución y el almacenamiento de energía renovable, que nos permiten construir plantas para la producción en polígonos industriales, instalaciones municipales, así como en comunidades de vecinos, urbanizaciones y viviendas aisladas. Tecnologías que abren un nuevo horizonte energético, garantizando la seguridad en el suministro y la competitividad además de favorecer la creación de empleo, de manera descentralizada, en las comunidades donde se apuesta por la generación de energía renovable.

Son el Gobierno y las grandes eléctricas las que deberían acostumbrarse a reducir sus beneficios ante la in-Sol-ente y transformadora energía del 15M, fuera de su control y capaz de montárselo por su cuenta, quieran o no quieran.

 

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