Hacia la huelga feminista: Acto reivindicativo en Aluche una fría mañana de febrero

Berta González

Berta González

 

Sábado 3 de febrero en la plaza de Aluche. Un grupo de mujeres se dispone a realizar un acto reivindicativo: se trata de instar a las mujeres a la huelga el próximo 8 de marzo. Para ello quieren llamar la atención de las viandantes y que vean las violencias que se ejercen contra las mujeres.

Este grupo se ha vestido de negro, llevan máscaras blancas y unas tabletas en las que se proyectan imágenes y noticias con datos reveladores de esas violencias: número real de mujeres asesinadas por violencia machista frente a la cifra oficial (104 en 2017), mujeres que han sufrido acoso callejero (todas, sobre todo entre los diez y los treinta años), mujeres y niñas víctimas de trata en España (se habla de más de cuarenta mil), entre otros datos espeluznantes. Además, se han colgado unos carteles a la espalda para que esos datos no pasen desapercibidos a quienes pasan andando y no pueden pararse. Mientras tanto, otras compañeras del grupo se turnan para leer con un micrófono el manifiesto propio que recoge todo ese daño que se les inflige.

Durante casi dos horas se reparten panfletos con información sobre la huelga por la calle y un centro comercial cercano —perseguidas por municipales atentos— y se informa directamente a toda mujer interesada, tanto en una mesa como caminando y acompañando por la plaza en los trayectos. En total se dan unos quinientos folios con toda la información de lo que pueden hacer las mujeres el 8 de marzo para volver, otro año más, a poner de manifiesto que no pueden ser ninguneadas ni un segundo más, que no solo hay una brecha salarial injusta sobre ellas —que al parecer no interesa ni a actores ni a presidentes del Gobierno—, sino que hay muertes injustificables cada año e injusticias que recaen sobre una parte de la población solo por razones de sexo.

Las mujeres de Aluche se informan: preguntan qué pueden hacer, si tienen derecho a huelga, si las pueden echar por no acudir a su puesto de trabajo ese día, cuándo será la manifestación y cuál el recorrido. El miedo al despido es muy grande, Aluche es un barrio considerado tradicionalmente obrero y muchas no pueden permitirse jugar con el pan. Aunque el derecho a la huelga sea constitucional y se les ha informado de que además, en este caso, la huelga está respaldada por varios sindicatos, la mayoría de mujeres cree que optará por realizar algún paro simbólico e intentará ir a la manifestación por la tarde.

Curiosa mañana fría de febrero: las mujeres cargadas con carros de la compra y bolsas llenas de comida van y vuelven por la plaza, algunas se paran a hablar y a informarse, pero hay que correr detrás de la mayoría de ellas para arrancarles alguna palabra y poder darles el folio informativo. Ojalá saquen algún momento en su jornada para leerlo. Muchas de ellas ni siquiera se paran, quizá cansadas, quizá envidiando que haya mujeres que se puedan permitir no ir corriendo el sábado por la mañana. Sin embargo, llama la atención la cantidad de hombres en un dolce far niente que dan vueltas por la plaza, sin bolsas, sin carros, tranquilos en su paseo invernal. Son los únicos que se pueden parar a mirar y juzgar el acto y las cifras allí expuestas sobre la violencia que su sexo ejerce. A lo mejor ellos aprenden algo.

 

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