El 15M, un movimiento independiente y horizontal


Fernando Caballero

El 14 de abril acudí en Madrid a la manifestación convocada a favor de la tercera república. Hacía tiempo, desde que dejó de convocar el 15M, que no iba a una manifestación. A pesar de no ser muy numerosa, me sorprendió la presencia de grupos de chicas y chicos muy jóvenes, aunque también había muchas personas mayores. Cuando estábamos cerca ya de la Puerta del Sol, los más jóvenes empezaron a corear la consigna de “¡Que no, que no nos representan, que no!”. Lo que me hizo recordar el surgimiento del 15M como denuncia a esa disociación entre la clase política y la ciudadanía, cuando quienes ostentaban el poder creían que podían actuar sin límites contra los intereses de la mayoría de los ciudadanos, aprobando leyes que desregularizaban las relaciones laborales a través de la reforma laboral, transformado el trabajo en una mercancía de low cost que solo beneficia a los empresarios, sin apenas garantías de estabilidad para las personas trabajadoras. O iniciando el acoso a todos los servicios públicos para transformarlos en un negocio rentable para unos pocos a costa de los más, como fueron los intentos de privatización de la sanidad pública y el copago de los productos farmacéuticos. El surgimiento del 15M también supuso un impulso a la actividad decidida que llevaba contra los desahucios la PAH, apareciendo nuevas plataformas en los barrios para apoyar a cualquier desahuciado: con el 15M muchos de ellos dejaron de encontrarse solos. O cómo no recordar la influencia del 15M en el surgimiento de las Mareas. El 15M señaló a la sociedad el camino más eficiente para manifestar y dar salida a un hartazgo que hasta entonces estaba reprimido. La calle como lugar de expresión del malestar, la asamblea como espacio de debate, la horizontalidad democrática como forma de respeto mutuo y la solidaridad como instrumento de apoyo para la conquista social.

Pero el 15M también se extendió fuera de nuestras fronteras. La salida forzosa en busca de trabajo de numerosos jóvenes generó colonias migratorias en numerosas ciudades, sobre todo europeas. Para muchos, las asambleas internacionales del 15M son la referencia tanto para reivindicar los derechos que los gobernantes españoles les han sustraído —como el derecho al voto—, para sentirse conectados y solidarios con la sociedad que han tenido que abandonar, como también para integrarse social y laboralmente en el nuevo lugar de acogida. A través del 15M, los migrantes acceden a la información y asesoramiento necesarios para poder defender sus derechos sociales y laborales. Las asambleas exteriores del 15M suelen tener una utilidad directa para las personas que participan en ellas y desarrollan actividades de mayor alcance. Por ejemplo, en la actualidad, el 15M LondonAssembly, junto a Marea Granate, ante la convocatoria de elecciones, han abierto una campaña sobre el voto rogado para presionar al Gobierno español para que puedan votar los migrantes. Igualmente, 15M París y Marea Granate París han lanzado una campaña de suscripción en internet para la “alerta de voto”, de tal manera que los suscriptores puedan disponer de información inmediata sobre los plazos y gestiones que deben realizar para poder votar. La asamblea 15M Berlín —su denominación exacta es 15M Marea Granate Berlín— tiene programado un evento en mayo para la presentación del libro Combatir la islamofobia. Una guía antirracista. Todas las asambleas internacionales se han movilizado y participado en las manifestaciones del Primero de Mayo, y están programando eventos para participar el fin de semana del 14 y 15 de mayo en la “Global Debout”, llamamiento mundial para ocupar las plazas, convocado por el movimiento francés Nuit Debout —“La Noche en Pie”— con el fin de protestar sobre las condiciones sociales, laborales, económicas y políticas en las que vivimos.

El 15M, con mayor o menor intensidad, continúa activo, tanto en el frente interior como en el internacional. Aunque se han podido detener los procesos de privatización de la mayoría de los servicios públicos que pretendía el Gobierno, y la conciencia de transparencia política se ha hecho más evidente en la sociedad, los grandes y graves problemas continúan pendientes. Es posible que ahora resulte más complicado realizar ciertos fraudes bancarios, pero los bancos continúan desahuciando a las familias; el Gobierno actual y los que vengan tendrán más dificultades para seguir legislando con la intención de exprimir, aún más, laboralmente a la ciudadanía, pero los contratos de trabajo cada vez son más leoninos; puede que, en la actualidad, no sea tan fácil realizar despidos masivos, pero el desempleo impide a millones de personas poder planificar y gestionar su vida como debería ser. Algunos nos cuentan el cuento de que la crisis ha tocado fondo y, sin embargo, nos anuncian nuevos ajustes presupuestarios. La AIReF — Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. Organismo público creado para fiscalizar las cuentas del Gobierno— estima que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, con el que se pagan las pensiones a los jubilados, está disminuyendo año tras año. Además, propone que el próximo Gobierno realice un ajuste de 4.000 millones de euros. Lo que implica más recortes.

Ante este escenario, es necesario que el 15M adquiera más protagonismo y aparezca ante la opinión pública como un organismo autogestionado e independiente de cualquier sigla política.

De Nuestro hombre en la Habana.

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