Desahucios y despidos en Carabanchel durante el verano

Foto: Asamblea 15M de Carabanchel

ASAMBLEA POPULAR 15M DE CARABANCHEL

Durante el verano parece que todo se para, que los ritmos son más lentos, que la gente se dispersa. Lejos ha quedado aquel recuerdo de esta época del año en la que nos dedicábamos al descanso, a los viajes y el disfrute del tiempo libre.

Podríamos decir que la Asamblea Popular de Carabanchel no ha tenido vacaciones, porque los problemas de la gente no han cesado. Y estos meses de calor nos han arrojado diferentes situaciones de precariedad, exclusión y represión.

La pérdida de la vivienda

Uno de los ejemplos lo encontramos en la dificultad para ejercer nuestro derecho a la vivienda. Vecinos como Fernando, #MompadréSeQueda, se han tenido que enfrentar a su desahucio, cuyo primer intento logró ser parado gracias al apoyo mutuo y el poder popular en acción procedente de diferentes barrios. No obstante, el proceso para intentar despojarle de su casa continúa sin que parezca importar nada dejar a una persona sin techo.

Lo mismo sucede con nuestra compañera G., que acaba de ser madre y ha sido echada de la habitación en la que vivía. En este caso, la propia Administración le niega cualquier tipo de ayuda a través de Servicios Sociales porque tiene ingresos, pero éstos no son los suficientes como para poder pagar una casa y los gastos que conlleva tener un hijo.

De este modo, ¿qué opciones nos quedan? Porque si hay algo que está claro es que las leyes del mercado no tienen ningún problema en dejar a un niño y a su madre en la calle: el poder de los bancos manda y las instituciones callan. Mientras tanto, las personas sufrimos las consecuencias a la par que nos autoorganizamos para salir adelante por nosotras mismas. Ésta es la única opción a la que parece que podemos optar.

Los despidos

El verano también nos ha traído despidos, que se combaten desde ADLA, grupo de Autodefensa laboral de la Asamblea Popular de Carabanchel. Como son los casos de D. y M., personas jóvenes, que serán sustituidas por otras con contratos de beca o se verán envueltas en una batalla legal para conseguir que la empresa les pague la cantidad que les debe; una miseria, por cierto… Nos encontramos ante empresas que provocan pobreza a través de sus despidos y precariedad con sus nuevas contrataciones.

De nuevo, ante este tipo de situaciones, las instituciones y la legalidad parecen estar dormidas y muy alejadas de las verdaderas soluciones que necesita la gente.

Poder popular y apoyo mutuo

Mientras tanto, en los barrios continuamos construyendo poder popular y realizando acciones que puedan apoyar a las personas. El ejemplo más próximo es el mercadillo de intercambio de libros de texto que tuvo lugar el sábado 10 de septiembre en la plaza de Oporto durante todo el día. Y después continuará todos los viernes de 19:30 a 21:30 en ESLA EKO (calle Ánade, 10). Esta acción pretende denunciar el mercantilismo asociado a los libros de texto y fomentar su intercambio para que ningún escolar comience el curso 2016-2017 sin tener acceso libre y gratuito a estos libros.

La injusta entrada en vigor de la LOMCE es la última vuelta de tuerca del sistema. Conlleva que en los últimos cursos muchas familias se vean obligadas a desembolsar una importante cantidad de dinero en la adquisición de libros de texto, justo en un momento de creciente exclusión social y precariedad laboral donde cada vez más familias se ven incapacitadas para cubrir sus necesidades más básicas.

La LOMCE, rechazada por la comunidad escolar al completo, obliga al cambio de libros asociado a las nuevas materias y contenidos, y perpetúa un sistema educativo excluyente en el que ni escolares ni familias son el centro del mismo. Los libros de texto se mantienen como herramienta curricular principal y ariete mercantilista de ese sistema. Contenidos de los mismos ya han sido denunciados públicamente por adoctrinamiento implícito desde el poder político y el económico.

AMPAs y otros colectivos deben promover la desobediencia ante la LOMCE, la demanda de alternativas a los libros de texto, la exigencia de flexibilidad al profesorado para aceptar libros con cambios mínimos por parte de las editoriales, que estén disponibles para todo el alumnado matriculado en la escuela pública, y la creación de alternativas como bancos de libros e intercambios y mercadillos de trueque. Con la iniciativa de la Asamblea Popular de Carabanchel y ESLA EKO demostramos que sí se puede, que cualquier colectivo tiene las herramientas a su alcance para favorecer el procomún, es decir, compartir bienes y servicios comunes sin necesidad de consumir constantemente.

 

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