Ante las amenzas racistas, no a la impunidad

Sos Racismo

Por segunda vez en menos de tres meses, nuestro compañero, Mohamed Gerehou, periodista, activista y presidente de SOS Racismo Madrid, ha sido objeto de graves insultos y amenazas de índole racista a través de Twitter.

A pesar de haber interpuesto una denuncia ante la Brigada de Investigaciones Tecnológicas de la Policía Nacional por los mensajes contra su persona recibidos a mediados de julio, dichos mensajes no solo se han repetido, sino que ahora son si cabe aún más graves, pasando a amenazas directas contra su vida.

No se trata de un caso aislado. Nuevamente se demuestra un hecho en el que llevamos tiempo insistiendo, y que volvíamos a poner sobre la mesa recientemente en la presentación del Informe 2016 sobre el estado del racismo en el Estado español: la ausencia de mecanismos efectivos de denuncia en este Estado no solo limita las posibilidades de que las víctimas denuncien, sino que genera una situación de impunidad, favorece la exacerbación de los discursos racistas y xenófobos y favorece el incremento de delitos de odio, una gran parte de los cuales o no se denuncia, quedando fuera de las estadísticas, o, si se denuncia, no tiene el recorrido que debiera tener una conducta con agravante.

Desde SOS Racismo Madrid no solo queremos mostrar el apoyo a Mohamed Gerehou y denunciar su caso, instando a la Fiscalía para Delitos de Odio para que actúe de oficio, sino además mostrar nuestro apoyo y denunciar la desprotección de todas las víctimas de delitos de odio de índole racista y xenófobo en el Estado español.

La ausencia de una acción decidida de repulsa y persecución por parte de las instituciones se liga a cierta tendencia a negar la gravedad de estos delitos en una sociedad, la española, que, como ya sucedió en el pasado con otros fenómenos como la violencia machista, cierra los ojos a la evidencia de la existencia de actitudes racistas y xenófobas en su seno, y a los delitos que de ellas se generan.

Cerrar los ojos no en la solución. Es necesario actuar. Por ello reclamamos:

— Mecanismos claros de denuncia de delitos y de protección a las víctimas, que sean conocidos por las potenciales víctimas y por la sociedad en general, y que generen confianza, una confianza que solo puede surgir de su efectividad. Faltan medios, a nivel estatal, autonómico y municipal, así como coordinación entre las diferentes Administraciones. Además, la mayor parte de los servicios existentes se centran en el momento de la denuncia, con muchos menos medios para dos elementos clave: el paso previo (la prevención) y el inmediatamente posterior (la protección y atención a la víctima).

— Una acción rápida y efectiva de persecución de los delitos por parte de autoridades policiales y judiciales, con una mayor proactividad de la Fiscalía para Delitos de Odio y una mejora en los protocolos policiales para la identificación de delitos con agravante de odio.

— Voluntad política para la elaboración urgente de una ley integral contra la discriminación, así como una ley de protección de víctimas de delitos de odio —que proteja a ésta independientemente de su situación administrativa— que amplíe el concepto de tal delito a otros supuestos recogidos en el Código Penal.

Igualmente, hacemos un llamamiento a toda la ciudadanía a que abra los ojos ante esta problemática, apoyando a las víctimas y haciendo patente su rechazo a las actitudes racistas y xenófobas en todos los ámbitos de la vida, para que desaparezca la sensación de impunidad, de ausencia de reprobación social, de dichos actos.

 

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