ADLA ha tenido su primer caso


A.P. CARABANCHEL 15M

ADLA (Autodefensa Laboral) ha tenido su primer caso, que trató de solventarse mediante asesoramiento y acción directa. Se trata de una compañera contratada como trabajadora del hogar, cuya jefa le ponía dificultades para ir al médico y le indicaba en un cartel los días que se había ausentado de su puesto de trabajo y los motivos. También le obligaban a coger sus vacaciones sin tener en cuenta sus preferencias, y esta misma jefa creaba otro tipo de situaciones similares que hacían que nuestra compañera se sintiera acosada.

El sector del trabajo doméstico es de por sí es uno de los más precarios que existen. No hay ningún convenio colectivo que lo regule, lo que hace que los derechos de las personas que trabajan en él sean muy limitados y ambiguos.

Se trata de un sector cuyos puestos de trabajo son desempeñados casi en su totalidad por mujeres (98%) entre 30 y 44 años, y en su mayoría de nacionalidad española, con jornadas parciales, pero cuyos horarios hacen que sea imposible la conciliación de la vida personal y laboral. También, con salarios que apenas superan el mínimo interprofesional, se ven obligadas a buscar otros empleos con los que continúan siendo pobres. Además, normalmente son empleos donde sus empleadores no suelen darles de alta en la Seguridad Social o se les realizan contratos por obra o servicio. De nuevo más precariedad. Se trata de un trabajo muy individualizado, sobre todo si se realiza en los hogares, donde es más difícil tener compañeras con las que poder organizarse.

Nuestra compañera acudió a ADLA en busca de asesoramiento, que encontró en el grupo y en el apoyo de la asesoría de ATRAKA (Asamblea de Trabajadores de Carabanchel). La presión por parte de su jefa y otras dolencias físicas le obligó a acogerse a su baja voluntaria, es decir, se marchó. Por ello desde ADLA queremos aportar algunas pautas y consejos ante situaciones similares:

— Si tienes problemas en tu trabajo, haz como nuestra compañera: infórmate, organízate e intenta luchar. Acudir a ADLA puede ser una de las maneras. También puedes hacerlo a través de la representación sindical que haya en tu empresa o de otros colectivos sociales autoorganizados.

— Antes de decidir acogerte a una baja voluntaria, fuerza el despido. Tendrás derecho a la prestación por desempleo (excepto en este caso de trabajo doméstico), y con la primera opción, a nada, tan solo tu liquidación.

— Si te marchas o te despiden, no firmes nada sin antes revisarlo o poder asesorarte. Una vez firmado es más complicado hacer reclamaciones.

Y si quieres comenzar a organizarte y defenderte de la precariedad laboral, acude a las asambleas de ADLA que se celebran los segundos y cuartos jueves de cada mes en ESLA Eko (C/ Ánade, 10) a las 20:00.

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