Absolución para Javier

Encierran por el color de la piel, castigan la solidaridad

Grupo Antirrepresivo de la Asamblea Popular de Lavapiés

En nuestros barrios nuestras vecinas y vecinos migrantes viven un incesante acoso policial. En la calle, en las plazas, en el Metro, en un locutorio e incluso en sus propias casas son objeto de asalto; de camino a la frutería o la asamblea, y también mientras trabajan. Quienes patrullan día y noche, sin parar, nuestra ciudad, y que a veces van de azul y otras van con disfraz de personas, exigen la documentación simplemente por ser de África, bangladeshíes o de etnia gitana. Nuestras vecinas y vecinos acaban en el mejor de los casos en comisaría, y en el peor de ellos en el Centro de Internamiento de Extranjeros, y de ahí pueden ser arrastradas y arrastrados a un vuelo de deportación que les deje en su país (o en algún otro país vecino).

En 2011 y ante tal violencia, el vecindario de Lavapiés inició una lucha que, al grito de “¡Ningún ser humano es ilegal!”, denunciaba los controles de identidad racistas y los consiguientes secuestros, donde el único “delito” era ser migrantes, pobres y haber perdido el permiso de residencia o no haber conseguido cumplimentar el trámite administrativo que acreditase su estancia legal en nuestros barrios.  En 2012 las autoridades pretendieron poner fin a la lucha, y en una de estas manifestaciones espontáneas ante una redada racista nuestro compañero Javier fue agredido y detenido por documentarla. A nuestro compañero el Estado le pide cárcel y dinero: dos años de cárcel y siete mil quinientos euros de responsabilidad civil, por lesiones que un policía supuestamente se causó mientras le agredía a él y a otros manifestantes.

En 2016, después de cuatro largos años de espera, por fin llegó el juicio, al que le acompañamos familiares, amigas y amigos, compañeras y compañeros y vecinas y vecinos. El juicio, sin embargo, se suspendió. El motivo fue la incomparecencia de uno de los policías que estaba citado a declarar como testigo a petición de la acusación. Es sintomático que, mientras que las pruebas testificales aportadas por nuestra defensa no han sido aceptadas y las personas que estuvieron presentes la noche de los hechos solo podrán dar su testimonio en caso de que su señoría lo tenga a bien durante la vista, la ausencia del falso testigo de la policía es motivo suficiente para la suspensión del juicio.

Nos gustaría dar las gracias a todas las personas que se han acercado a los eventos organizados para seguir visibilizando que encierran por el color de la piel y castigan la solidaridad, y para recaudar dinero de cara al juicio. Nos ha servido para consolidar la caja de resistencia, aunque todavía nos falta camino por recorrer. Por eso hemos abierto una cuenta de solidaridad en Triodos Bank (concepto: apoyoJavier): ES4014910001212188457028. Finalmente, nos gustaría hacer un llamamiento para no dejarnos avasallar por las estrategias de desgaste de quienes nos reprimen y acompañar nuevamente a nuestro compañero al juicio: lunes, 3 de octubre, en los juzgados de lo Penal de la calle Julián Camarillo, 11. Contra el racismo y la represión, solidaridad vecinal. ¡Ningún ser humano es ilegal! ¡Que viva la lucha! 

Be Sociable, Share!