Tres años de ‘Mordazas’. ¡’Desamordázate’!

Mónica Hidalgo/NoSomosDelito

Para No Somos Delito las Leyes Mordaza son la Ley de Seguridad Ciudadana, la reforma del Código Penal y el pacto antiterrorista. Vamos a repasar de forma breve qué han supuesto estos tres años de Mordazas:

Ley de Seguridad Ciudadana. Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de Protección de la Seguridad Ciudadana

Un arma de represión, principalmente económica, en tiempos de crisis y precariedad, provocando autocensura, miedo, vaciamiento de las calles. Un articulado ambiguo para que toda acción, hecho, e incluso omisión, se pueda considerar sancionable.

En 2016, más de 10 millones de euros recaudados por “faltas de respeto a la autoridad”. Estas infracciones fueron por llevar un bolso con gatitos con las siglas ACAB, poner en redes sociales coches de Policía mal aparcados, tener conversaciones en una pastelería o hablar de tú a un agente. Seguro que la ciudadanía se encuentra ahora más segura tras estas multas.

La presunción de veracidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que nos cercenan nuestras garantías judiciales y de defensa. Esto lleva a que los abusos de poder o las malas praxis policiales tengan una complicada defensa por parte de la ciudadanía, perdiendo de nuevo nuestras garantías judiciales.

La Ley de Seguridad Ciudadana es la que ha “legalizado” lo “ilegitimo”, las devoluciones en caliente, que ya han sido sancionadas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por atacar tratados internacionales de asilo y refugio y no cumplir con la Declaración de Derechos Humanos.

Código Penal: Ley Orgánica 1/2015

Más bien es el Código Penal del Enemigo, donde claramente se ataca con mayor dureza según las ideas políticas, las amistades que te rodean o los grupos a los que perteneces. Su articulado, pensado para crear miedo, autocensura, “chivos expiatorios”, siempre desde un mismo prisma ideológico. Lo que en se entiende como “presos políticos perseguidos por las autoridades del pensamiento”.

— Un ataque a los sentimientos religiosos por hacer un chiste en televisión y publicar un fotomontaje en Instagram, pero desde luego no llega a tanto si se hacen declaraciones desde algunos medios de comunicación afines al Gobierno afirmando que todos los musulmanes son terroristas.

— Las faltas al honor o calumnias, que desde luego si son a la Corona, tienen penas superiores (y aquí no nos ajustamos a muchas recomendaciones de organismos internacionales ni al principio de la Constitución de que todas somos iguales ante la ley, depende de si tu sangre es roja o azul). Pero también difieren si el comentario se hace un libro a un político del Partido Popular o son comentarios racistas u homófobos de un grupo de extrema derecha, ya que esto se considera “cosas de la chavalería”.

— Defendemos en París lo que condenamos aquí con denuncias a viñetitas de El Jueves o Mongolia. Humor amordazado.

Pacto antiterrorista: Ley Orgánica 2/2015

O “Pacto AntiActivistas”, y que fue denunciado por la ONU y Amnistía Internacional, por ser un cajón de sastre, los flecos no incluidos en la reforma del Código Penal y donde cabe todo: todo lo que ellos consideren que altera la paz pública.

La extrema vigilancia de redes sociales, la destrucción de libros, artículos o documentos, que ponen en serio peligro la libertad de información. La Plataforma para la Libertad de Información, PDLI, tiene una importante base documental en su web sobre este tema, que recomiendo (luego borrar las cookies…).

En este cajón que entramos todas, el “enaltecimiento del terrorismo” actualmente lleva a los juzgados a más personas que en los años activos de ETA, como denunció Jueces Para la Democracia hace tiempo. 38 casos en 2016 muestran que el concepto jurídico se ha desvirtuado para convertirse en un arma de persecución ideológica.

— Raperos condenados como Valtonyc, Hasél o La Insurgencia. Amenaza más que clara a la libertad de expresión, que pueden gustarte más o menos sus canciones, pero prisión por unos versos es como justificar la muerte de Lorca.

— Comentarios que hizo Boro en redes sociales, que claramente llaman a la lucha armada, pues afirma que el “miedo debe cambiar de bando”.

— Cesar Strawberry, otro terrorista del sarcasmo, la ironía y la controversia. Que tiene su propia doctrina, ya que en la actualidad dependiendo del material del que disponga la “justicia”, se utiliza como en su caso los mensajes con una interpretación literal o se atienden en todo su contexto. Legislación a medida gracias a la arbitrariedad y ambigüedad de la redacción de sus leyes.

Como dijo Pablo Hasél en su alegato final de defensa: “Ahora tendré yo la culpa de que el Rey Emérito se vaya a cazar elefantes…”. Y aquí autocensura.

Ellos tienen los medios de comunicación, sus jueces, su Policía del pensamiento, su represión física, pero nosotras tenemos que ser optimistas, no autocensurarnos, no decaer. Nosotras tenemos la fuerza, las ganas, el apoyo mutuo, la inteligencia colectiva para NO continuar amordazadas, pues unidas sí que lo lograremos, porque somos más, que somos muchas, que somos miles. #Desamordázate.

 

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