¿Quién se está quedando con el día de mis reivindicaciones?

Foto: JUAN ZARZA

BERTA GONZÁLEZ

El día 8 de marzo ya se ha institucionalizado, “Día de la Mujer” lo llaman, equiparándolo al Día del Padre, al Día de los Abuelos y otras muchas efemérides laicas que van llenando nuestro calendario demócrata; una fiesta más. Pero hay algo en todo esto que huele a chamusquina: quizá alguien se acuerda de que hasta hace algunos años (unos veinte a lo mejor) el nombre de este día tenía un apellido, “trabajadora”, que hemos olvidado, como cuando un apodo sustituye el nombre de una persona y ya nadie recuerda cómo se llamaba en realidad esa persona.

Veamos qué ha pasado. De forma resumida, la historia es la siguiente: el 8 de Marzo se celebra desde 1910, cuando una mujer socialista, Clara Zetkin, propuso esa fecha en la II Conferencia internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague. Por unanimidad de las allí presentes se aprobó la idea de Zetkin. El 8 de marzo era, según su propuesta, el día en el que se conmemoraría la lucha de la mujer por su igualdad en la sociedad, lo que incluía el derecho al voto. Había habido algunas propuestas anteriores de celebrar un Día de la Mujer, todas hechas por mujeres del ámbito del socialismo, en un ambiente de lucha por la igualdad que las mujeres trabajadoras llevaban años calentando. Las mujeres socialistas, distanciadas de las feministas burguesas, hacían sus propias reivindicaciones, aunque algunas eran comunes, como el derecho al voto.

¿Qué pasa con la historia del edificio en llamas? ¿El 8 de marzo no se celebraba en homenaje a las mujeres que allí murieron? El 25 de marzo de 1910, en Nueva York, más de ciento veinte mujeres fueron asesinadas en un incendio en una fábrica de camisas, ya que los dueños habían cerrado las puertas para que no se produjeran hurtos. Muchas murieron abrasadas, y otras muchas al arrojarse por las ventanas, porque la fábrica ocupaba las plantas octava, novena y décima del edificio. Aquí se juntan y se confunden ambos acontecimientos, pues son cercanos en el tiempo. Sin embargo, la historia que nos ha quedado como día de la mujer es la segunda.

Ya antes de la Primera Guerra Mundial, algunos países europeos (Rusia, Alemania y Suecia) celebraron su propio Día Internacional de la Mujer, y tras la Revolución Rusa, Alexandra Kollontai consiguió que el 8 de marzo se considerara fiesta oficial en la URSS. En 1965 el Sóviet Supremo declaró no laborable el Día Internacional de la Mujer. La ONU lo proclamó en 1975 y animó a que todos los países hiciesen lo mismo.

Llegamos por fin a 2017, el Día Internacional de la Mujer llega un año más, y ya van más de cien. ¿Por qué se sigue celebrando? ¿acaso se celebra algo? El día 8 de marzo, según la ONU, “se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona”. Todo esto quiere decir que no se celebra nada, por eso no hay un Día Internacional del Hombre, porque los hombres no luchan por su participación en pie de igualdad en la sociedad ni reclaman su desarrollo íntegro como personas. Sin embargo, ya nadie recuerda que este día surge del pueblo, de las trabajadoras, que comenzaron a movilizarse por la igualdad. El Día Internacional de la Mujer ha pasado a ser una celebración de nada, de una burguesía que se adueña de todo y lo vacía de contenido. Ya no reivindicamos nada el 8 de marzo, nos contentamos con que nos den unas flores y nos feliciten. Pero el 8 de marzo no es nuestro cumpleaños. Hemos quitado el apellido de “Trabajadora” al 8 de Marzo para que incluya a las mujeres que no trabajan. ¿Cuáles son esas? ¿las marquesas? En ningún caso las que no tienen un trabajo remunerado. Además hemos vinculado la fecha al incendio de la fábrica, con lo que la parte socialista se ha perdido: solo nos quedan unas mujeres que mueren injustamente.

Recuperemos el carácter reivindicativo del 8 de Marzo: no solo quiero oír hablar de la brecha salarial, que es más evidente cuanto más altos son los salarios. No quiero solo oír hablar de los permisos de paternidad y maternidad, si tener progenie es un acto privado que a nadie incumbe. No, ya basta. Las mujeres no se desarrollan íntegramente, no participan en sociedad de la misma manera que los hombres; eso sí, la construyen día a día desde sus individualidades y sus anhelos de ser felices.

 

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