Por el fin de la ocupación israelí y contra el silencio mediático con Palestina

FOTO: Palestina toma la calle

TEXTO: Palestina Toma la Calle

Palestina sigue padeciendo una ocupación en aumento. Es una ocupación militar, colonial, agresiva, racista e inhumana desde 1948 por parte del Estado de Israel.

El 75% de la población palestina vive en el exilio, muchas en campos de refugiados. No les está permitido volver a su tierra para quedarse allí a vivir y difícilmente o nunca pueden visitarla. El pueblo palestino sufre a diario la humillación, el sometimiento, el desprecio y el asesinato por parte de Israel. Su Gobierno sionista, su Ejército ejecutor y sus colonos terroristas han protagonizado las mayores barbaries y crímenes de lesa humanidad mientras el mundo mira hacia otro lado.

En 1967, el Consejo de Seguridad de la ONU pidió a Israel la “retirada de las fuerzas armadas israelíes de los territorios que ocuparon” y la “terminación de todas las situaciones de beligerancia, respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona por su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras reconocidas, libres de amenaza o actos de fuerza”.

Israel, lejos de cumplir con esta petición de la ONU, sigue robando tierras y casas, construyendo colonias, practicando el apartheid, y trata a la población palestina como ciudadanía de segunda o tercera categoría. A diario, el Ejército israelí apunta con sus armas por capricho. Amenaza, arresta, encarcela y mata por nada a la población palestina, a los jóvenes sobre todo. Ser pescador en Gaza es el oficio más peligroso del mundo. La franja de Gaza es la mayor prisión del mundo por el injusto bloqueo. Es insoportable vivir allí, y hay mucha escasez de recursos. A menudo hay personas palestinas que se mueren porque no las dejan salir de Gaza para que puedan recibir el tratamiento que necesitan para tratar sus enfermedades. A diario ejerce presión y violencia derribando ilegalmente las casas. Derriban sus casas con todos sus enseres dentro, pero los palestinos y las palestinas no se van. ¡Los palestinos y las palestinas resisten!

 

Del 29 febrero al 6 marzo estamos en acción en la semana contra el apartheid a nivel global.

Proponemos seguir la iniciativa surgida en 2004 de la sociedad civil palestina de aplicar al Estado de Israel una campaña de boicot, sanciones y desinversión (BDS). Nuestro objetivo es derribar esa ideología sionista que mantiene a un pueblo prisionero en su tierra mientras lo explota en su propio beneficio, al tiempo que ese pueblo permanece sojuzgado, sin derecho al agua, a la tierra ni a un destino propio como personas y como pueblo. Los objetivos del boicot son que Israel se retire de todos los territorios ocupados en 1967, incluido Jerusalén Este; que desmantele todos sus asentamientos establecidos en esos territorios; que obedezca las resoluciones de Naciones Unidas relativas a la restitución de derechos de los refugiados palestinos; y que acabe con su sistema de apartheid. Para nosotros, esta campaña es el mejor camino para destrabar la actual situación de genocidio e ignominia. Además, dado que el “problema palestino” es una consecuencia de las acciones de las potencias occidentales, todas y todos debemos colaborar para que se llegue a una solución justa y humana.

Nos han pedido que hagamos boicot a Israel a través de sus productos comerciales, de sus actos culturales y de la práctica de normalización que el Estado de Israel intenta constantemente construir para justificar la colonización y la expansión, el robo de tierra y de los recursos.

El sionismo es muerte. Palestina nos pide que no hagamos inversiones en Israel, que no hagamos turismo allí, que haya sanciones, y no impunidad, por todos los actos criminales que deben ser denunciados en cortes internacionales.

Y tenemos la obligación moral de tomar partido, de traducir en nuestra vida cotidiana nuestra solidaridad y apoyo a su lucha de resistencia, sea en los productos que compramos o en el concierto que vamos a escuchar.

Palestina nos necesita para que le gritemos al mundo los horrores e injusticias que su población está sufriendo. Y seguiremos en las calles denunciando y haciendo visible lo que los medios callan, lo que las fuerzas sionistas y su potentes lobbies no quieren se vea y se sepa para seguir con su proyecto expansionista y genocida. Viva Palestina libre!

 

 

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