Para vivir… morimos

PATIO MARAVILLAS

La experiencia política (y vital) del Patio Maravillas llega a su fin. Nacimos en julio de 2007 y terminaremos nuestra experiencia en julio de 2017.

Lo hemos decidido en común, juntas.

Lo decidimos porque lo que dijimos el primer día se mantiene hoy: no hay política sin territorio, y al Patio le han arrebatado el suyo sin que las viejas instituciones y la política que se llama “nueva” hayan entendido y reconocido la experiencia política del Patio y su aporte a la ciudad. Nosotras nos vamos con la cabeza bien alta y la mirada puesta en un horizonte que es alentador. En su conciencia queda no haber sido capaces de mirarnos a los ojos y reconocer en el Patio un valor para la construcción de una ciudad que merezca la pena ser vivida. Pero afortunadamente, donde las instituciones no llegan, llega el Madrid rebelde, el Madrid que no está en venta.

Por eso morimos con la alegría de saber que nos morimos en la apertura de un nuevo ciclo político que queremos explorar, que recoge muchas cosas que hemos planteado estos años, pero también abre nuevas preguntas y generará (seguro, ya lo está haciendo) nuevas herramientas.

Nunca nos gustó la idea de convertirnos en un fetiche, una identidad fija, inmóvil, pero tampoco nos gusta la idea de, simplemente, quedarnos en silencio y que la experiencia se pierda poco a poco. Siempre quisimos ser un sujeto, con capacidad de moverse, de enunciar, de cooperar, conflicturar, dialogar. En los últimos tiempos notábamos como perdíamos capacidades, será cuestión de la edad… por eso decidimos tener una muerte digna. Con orgullo, con alegría, sabiendo que hemos sembrado mucho en esta ciudad. Sabiendo que hay muchos proyectos que hoy viven que no vivirían sin el Patio. Sabiendo también que hay una nueva generación de centros sociales de la que tenemos mucho que aprender. Huímos del “porque fuimos serán”, nos gusta más decir que hicimos porque harán. No queremos quedarnos siendo un lastre, agarrados con uñas y dientes a un pasado. No queremos reconocernos en el “resistir es vencer”, sino en vencer es multiplicarse; es por ello que en alguna ocasión hablamos de la mitosis.

Morimos para liberarnos. Morimos para decirle a quienes han querido matarnos que no nos cogerán con vida. Morimos para hacerle una última burla a los burócratas, los cínicos, los oportunistas, los cobardes, los aburridos. Morimos para multiplicar las cosas que queremos hacer. Morimos para no estar muertos.

Nos queda una última cosa que hacer. Y queremos hacerla con vosotras. Organizar el décimo aniversario del Patio Maravillas. Estamos cerrando todos los detalles del mismo, y en pocos días daremos la información necesaria. Sabemos, eso sí, las fechas: del 6 al 8 de julio volveremos a hacer surf en las olas del tsunami (para los y las jóvenes que nos conocieron más tarde, esto es una referencia a nuestro primer comunicado hace diez años. Sep, somos un poco viejis ya).

Queremos también recopilar todo el archivo del Patio, miles de fotos (en serio, miles), vídeos, textos, análisis, participaciones en libros, debates, carteles. En fin, todo lo que hemos producido en este tiempo, y buscarle un sitio para que siga siendo útil. Tenemos algún proyecto más, pero es pronto para comentarlo.

Vivimos con alegría y sorpresa el 15M e hicimos y hacemos todo lo posible por seguir construyendo gracias a todo lo que aprendimos del mismo. Gracias por venir a darnos esa sacudida, esperamos haber estado a la altura.

El Patio ha cambiado la ciudad y nos ha cambiado la vida. Muchas veces hemos tenido dificultades para explicarnos, porque al fin y al cabo hablábamos de cosas que aún estábamos viviendo. Este texto no es un balance, no nos corresponde a nosotras hacerlo y además sería muy aburrido. Hemos cometido muchísimos errores, hemos recibido críticas justas, razonadas y razonables. Esperamos que nuestra experiencia sirva.

Han sido siete edificios y un solar. Han sido miles de horas de asambleas, reuniones y actividades. Miles de personas y decenas de colectivos participando, decidiendo, gestionando y creando en común… Pero sobre todo ha sido una demostración empírica de que sí se puede, que se puede construir comunidad, que hay otra forma de vivir la ciudad, otra forma de organizarnos.

Creemos haber aportado mucho a Malasaña, nuestro barrio, y sabemos que nos vamos con un tejido mucho más fuerte que el que había cuando llegamos.

Lo dicho: ni una concesión a la nostalgia. Nos vamos no porque ya esté todo hecho, sino para seguir haciendo todo lo que queda por hacer.

Por último. A la ciudad de Madrid, a sus gentes rebeldes, resistentes, precarias, luchadoras… Gracias. Gracias por todo lo que nos habéis enseñado. Gracias por habernos defendido. Se os quiere. Ahora somos una historia más de la ciudad.Nos mezclamos con lo nuevo que nace. Nos rebelamos de nuevo. Ahora somos invencibles.

“Apostamos el presente para tener futuro; y para vivir… morimos” (EZLN).

 

Comparte!
Etiquetas: ,