Movilizaciones y represión en el Rif

Protesta contra los abusos policiales en Alhucemas. (Reuters)

La Levantera

En octubre, Mouhcine Fikri murió en un triturador de basura cuando intentaba rescatar el pescado que estaba vendiendo y que la Policía marroquí había requisado y arrojado dentro. Desde entonces en la región del Rif, sobre todo en Alhucemas e Imzourem (localidad natal de Fikri), se han sucedido movilizaciones pacíficas (en un movimiento autodenominado Hirak) que demandan el esclarecimiento de este hecho y la depuración de responsabilidades, acompañadas, en una región históricamente marginada por el reino alauita, de reivindicaciones en torno a derechos sociales y de respeto a los derechos humanos. Entre ellas destacan la desmilitarización del Rif, vigente desde 1958, y la apertura de una universidad y de un hospital oncológico en una zona con un alto índice de cáncer desde que la dictadura de Miguel Primo de Rivera gaseara la zona en los años 20, en la guerra colonial.

El Gobierno marroquí ha intentado tildar las movilizaciones de separatistas para deslegitimarlas, debido a la tradición díscola de la zona, pese a que en reivindicaciones y manifestaciones la juventud rifeña se ha guardado bien de caer en esa trampa y se ha centrado en temas concretos.

El Estado, pese al ambiente pacífico de las manifestaciones, ha optado por medidas represivas, con cargas y detenciones masivas y arbitrarias de manifestantes y selectivas de cabecillas (han destacado la de la cantante Silya Ziani y la de Nasser Zafzafi), blogueros y periodistas. Se calcula que ha habido unos trescientos detenidos desde finales de mayo, algunos en huelga de hambre. A esto se suma que los juicios, con condenas de hasta dieciocho meses de prisión, se están celebrando en Casablanca, muy lejos de las familias de las personas represaliadas. Esto está ocurriendo, además, en contra de la propia legislación marroquí, ya que tras las movilizaciones del 20F de 2011 (primavera árabe marroquí) se incluyó en su Constitución el derecho a manifestación. Cabe destacar la intervención en las comunicaciones (teléfonos, internet) de los rifeños, que ha alcanzado también a aquellos que viven en España. Aún por comprobar, parece que el CNI está facilitando a los servicios de inteligencia marroquíes datos de quienes están apoyando las movilizaciones desde España.

La represión ha despertado la solidaridad en el resto de Marruecos, como demuestra la manifestación de en torno a quince mil personas que circuló por las calles de Rabat el 11 de junio. También en otras zonas ha habido respuesta solidaria: Ámsterdam, Bruselas, Montpelier, Murcia, Barcelona y Madrid han visto en estos días concentraciones y manifestaciones en apoyo a los represaliados y sus reivindicaciones.

 

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