Lección de sintaxis: que el periodismo no sea cómplice de violencia de género

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BERTA GONZÁLEZ

Éste es un texto escrito para un gremio en el que hay gente diferente, como en cualquier otro colectivo, y por tanto es erróneo generalizar. Mi intención es solo marcar algunas directrices, porque la labor del periodismo no es banal, como la profesión misma se reivindica cada vez que sufren un ataque. Ya que sobre este gremio recae la obligación de informar y contar la verdad, les ruego que utilicen el lenguaje de forma consciente para que así sea.

El lenguaje es el principal instrumento con el que cuentan ustedes para comunicarse, por ello les invito a hacer una reflexión lingüística que, quizá, les haga pensar en si ustedes son cómplices de violencia machista.

Una de las primeras cosas que aprendemos en clase de Lengua durante nuestra formación es que en las oraciones hay un sujeto y un predicado. En castellano, al igual que en inglés (lengua que influye cada día más el periodismo), se puede identificar el sujeto con el agente de una acción, como en “Juan asesina a María”, pero se puede hacer que quien recibe la acción (el término exacto se llama “objeto directo”) reciba la atención principal de la información que se da, al transformarlo en sujeto paciente: “María es asesinada por Juan”. En esta segunda estructura, llamada “pasiva”, la parte “por Juan” se puede omitir (“María es asesinada”), mientras que en la primera todos los elementos eran necesarios para que se entiendiese el enunciado.

Puede parecer baladí esta clase de sintaxis, sin embargo el uso de una estructura u otra tiene consecuencias, pues el lenguaje tiene connotaciones e implicaciones, y la sintaxis (al igual que otros recursos) sirve para expresar matices. Veamos la misma frase en ámbito terrorista: “ETA asesina a un guardia civil” y “Un guardia civil es asesinado”. ¿No creen que la segunda oración es incompleta? ¿No creen que están faltando a la verdad si informan así de un acto terrorista? Lo mismo ocurre si usamos el verbo “morir” en lugar de “matar” o “asesinar”. “Morir” es un verbo intranstivo, es decir, que solo necesita un sujeto para que la información sea completa; se le puede añadir un complemento que indique la causa, pero no es obligatorio, al igual que se puede completar la información añadiendo el lugar o el momento, pero no son elementos necesarios. Los otros dos verbos son transitivos, en ellos el sujeto es alguien que actúa y su acción recae en otro ser. Ambos elementos son esenciales para que la oración tenga sentido.

Por favor, no sean cómplices de violencia de género. Revisen sus estructuras, pues las mujeres no mueren, las matan; no son asesinadas, las asesinan hombres; no son agredidas, sino que alguien las agrede. Si no ponemos el foco de atención en los victimarios, el problema nunca se resolverá.

 

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