La libertad de protesta no es una amenaza para la seguridad ciudadana

Juan Zarza / Disopress

No somos delito

Es curioso ver cómo el segundo artículo más aplicado de la supuesta “Ley de Seguridad Ciudadana” es el articulo 37.4: “Las faltas de respeto y consideración cuyo destinatario sea un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el ejercicio de sus funciones de protección de la seguridad, cuando estas conductas no sean constitutivas de infracción penal”. Con más de 6.200 denuncias, según datos oficiales del Ministerio del Interior desde su entrada en vigor hasta el 28 de enero de 2016 (una media de treinta mordazas al día solo bajo este concepto), se alude a situaciones tan absurdas como llamar “colega” a un guardia civil en un control de alcoholemia, criticar en una panadería a dos policías locales que aparcaron mal para ir a comprarse el desayuno o llevar una camiseta con el lema “A.C.A.B.”.

Aquí reside uno de los puntos más graves de indefensión que establece la Ley Mordaza. En virtud del artículo 52 de la ley se establece que la denuncia del agente constituirá una “base probatoria suficiente” para adoptar la resolución que proceda. Al aplicarse esta ley por vía administrativa, el testimonio de los policías cuenta como una prueba de calidad dejando un margen mínimo o inexistente para la defensa del ciudadano. Además, la Ley Mordaza, gracias a su ambigüedad, dota de mayores poderes a los cuerpos de seguridad, para que ellos sean quienes interpreten y apliquen dicha ley. Nos encontramos, pues, con una doble indefensión: por un lado su testimonio vale más que el nuestro, y además son ellos los encargados de interpretar y aplicar la ley. ¿En beneficio de quién? La respuesta parece bastante evidente si tenemos en cuenta que no existen mecanismos para llevar a cabo un control de la función policial. Es por ello que los vídeos y fotografías sobre las actuaciones policiales adquieren una gran relevancia a la hora de esclarecer los hechos; de ahí que la Ley Mordaza incluya un artículo en este sentido, y que se hayan aplicado una veintena de sanciones por difundir imágenes de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Pero no es la única ley represora, aunque sí la más conocida, ya que los medios de comunicación de masas han tapado no solamente las críticas de los principales organismos internacionales en defensa de los derechos humanos, sino que en algunos casos las han ocultado y en otros las han aplaudido. Estamos hablando tanto de las alabanzas al “Pacto Antitiriteros” (“Pacto Antiterrorista”, como lo llaman ellos) o la “Ley del Punto y Final” (reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal) que se aprobó sin una sola mención en los medios de comunicación de masas, pese a que ellos mismos son uno de los colectivos más afectados por esta reforma (después de los corruptos, a los cuales, entre otras cosas, se rebaja la prescripción de los delitos de 15 a 5 años).

Dentro de este marco de absurdez descontrolada, nos encontramos con lo que bautizaron en los medios como “Pacto Antiyihadista”, aunque es curioso que la inmensa mayoría de los detenidos bajo acusaciones de terrorismo no son yihadistas, sino anarquistas, y que ha permitido el encarcelamiento por delitos de terrorismo de dos titiriteros.

Ante esta situación hemos podido ver la diferencia que existe entre los grandes medios de comunicación nacionales y los medios de comunicación extranjeros. A las pocas horas de los sucesos, los medios de comunicación propiedad de grandes empresas y bancos (que tienen mucho que agradecer al Gobierno del Partido Popular) hacían sus delicias aprovechando la poca información disponible para manipular o inventarse los hechos, llegando a decir que se gritaba “Gora ETA” o incluso ilustrar la propia noticia con la pancarta de la discordia asegurando que en la misma pone “Gora ETA”, aunque hasta el más despistado podía desplazar ligeramente la vista para ver que era falso.

Mientras tanto, los medios de comunicación extranjeros mostraban su preocupación por la deriva autoritaria de España. “Desde el franquismo no veíamos el encarcelamiento de artistas”, sentenciaba el New York Times en un editorial del 24 de febrero. En The Guardian iban un poco mas lejos y llegaban a acusar tanto a la prensa nacional como al Gobierno de valerse de este tipo de escándalos para desgastar a los llamados “Gobiernos del cambio”.

Todavía ningún medio de “desinformación” ha puesto de manifiesto su preocupación por la “ley del punto y final” (o dicho en lenguaje político: “Ley de Enjuiciamiento Criminal”) que prohíbe a los medios difundir imágenes de detenciones para evitar que volvamos a ver cosas como la detención de Rodrigo Rato o que prohíbe explícitamente publicar cualquier documento que se encuentre bajo secreto de sumario para evitar volver a ver en los periódicos los papeles de Bárcenas o la declaración de la infanta como imputada.

Hoy más que nunca podemos decir que el derecho a la libertad de expresión, de reunión o de información son un recuerdo del pasado en España, y pedimos a los periodistas que salgan a la calle y dejen de copiar y pegar las noticias de Europa Press (la mayor agencia de manipulación periodística de Europa) y empiecen a investigar y escribir sus propios artículos y noticias.

Tal y como dijo en su día el New York Times, “Europa ya no es un ejemplo de libertades, en Europa se encarcela a la disidencia”.

Be Sociable, Share!