La enredadera de Tetuán, bajo amenaza de precinto

CSOA La enredadera

Para quien no lo conozca, La Enredadera es un centro social okupado autogestionado que lleva ocho años haciendo barrio en Tetuán. Está formado por las personas y colectivos diversos que participamos en él. Es un lugar de encuentro donde nos organizamos, reflexionamos, compartimos, aprendemos, crecemos, nos cuidamos, y por supuesto bailamos. Es un espacio para la transformación social, donde aprendemos a relacionarnos de manera diferente, eliminando las dinámicas de poder y dando pasos para construirnos como seres más libres.

¡Y así queremos que siga existiendo!

Pero… ¿Qué pasa con ‘La Enre’?

Durante el verano de 2016 hemos recibido una notificación en la que se nos insta a iniciar un proceso de burocratización del centro mediante la solicitud de una licencia de actividades para poder seguir existiendo.

Aun frente a la amenaza de precinto (en caso de no solicitar dicha licencia) lanzada desde algún lugar oscuro del departamento de Disciplina del ayuntamiento de Madrid (cuyo responsable es José Manuel Calvo), hemos decidido rechazar tal proceso.

¿Por qué hemos declinado su invitación?

Como decíamos, La Enre es un lugar de encuentro desde los márgenes en el que intentamos generar herramientas para cambiar “verdades inamovibles” de nuestra vida y de nuestra sociedad; cambiar un sistema que nos oprime, basado en desigualdades y en la explotación del planeta. Juntas nos empoderamos y conseguimos poner encima de la mesa problemas con los que el neoliberalismo nos ataca, como son: vivienda-desahucios, crecimiento del racismo-fascismo, patriarcado, carencias alimentarias, pobreza energética, falta de asistencia sanitaria universal, opacidad en las ayudas sociales y en la obtención de derechos. Juntos nos hacemos más conscientes de que nuestros problemas no derivan de la falta de recursos, sino del reparto de los mismos; es decir, no se trata de la pobreza, sino de la riqueza.

Y así, en esta pequeña zona temporalmente autónoma, generamos oportunidades vitales para las personas olvidadas e invisibilizadas por las instituciones. Las nadie no solicitamos ser inscritas en sus libros de propiedad, directamente hacemos uso de los espacios olvidados: los habitamos. Este simple gesto hace que nos escribamos en el territorio, que nos narremos en el libro de la historia. Desde ahí es donde crece el vínculo entre nosotras y las demás cosas que nos rodean; desde ahí construimos nuestro barrio.

Por tanto, somos en existencia, pensamiento y acción incompatibles con la vía institucional. Además, implicaría aceptar la lógica de la Administración, empleando toda nuestra energía en dinámicas burocráticas y perdiendo la potencia de crecimiento y la autonomía de nuestros proyectos.

Los espacios colectivos, las comunidades y los concejos existen antes que las leyes, y éstas, lejos de legitimarlos, son su verdugo. Frente a su gobernanza seguiremos disfrutando de nuestra gestión colectiva.

¿Cómo entendemos la okupación?

Para nosotros, la okupación es una herramienta para el cambio social, una manera de tomar las riendas de nuestras vidas, sin intermediarias: desde nosotros y para nosotros. Pero… ya no son solamente un simple medio; también son la forma en la que tomamos presencia, son el cuerpo con el que combatimos la privatización del planeta y de los seres que lo habitan. Combatimos la especulación, la lógica del sistema de propiedad privada que supone la muerte; la expulsión de la gente de los lugares que habita, donde crecieron, donde se da la vida.

La okupación es nuestra forma de entender la vida. Y en última instancia, el espacio y los proyectos que en él crecen son la prueba viva de que esto no es una utopía, sino que es algo real; que podemos crear relaciones, generar cambios sin que haya una autoridad que nos guíe.

La okupación no podrá ser legalizada: se viene legitimando desde la calle, los barrios, los diferentes mundos. Es una fuerza sin nombre que trasforma el uso del espacio urbano arrebatado por los de arriba, en esta guerra de la muerte contra la vida.

En conclusión:

Las instituciones están jugando constantemente con nuestra precariedad y nuestro miedo. Pero podemos hacer frente a ambas cosas recuperando la colectividad y la solidaridad en este mundo de individualismo asumido.

Con respecto a La Enre, pensamos que es importante que no sean las instituciones y sus aparatos represivos quienes marquen nuestros ritmos y ocupen horas de nuestras asambleas. Por ello nos apetece dar la vuelta a este proceso, tomando nosotras las riendas, generando un proceso de reflexión en el que nos sintamos identificadas y que nos ayude a crecer.

La intención de estas líneas es la de compartir con vosotros la reflexión colectiva que se está generando desde aquí y que nos ha llevado a tomar esta decisión, además de animaros a participar de esta reflexión y de la campaña (LaEnreNoSeToca) de la manera que consideréis oportuna.

Más adelante iremos ampliando y compartiendo esta reflexión en nuestro blog: http://laenredaderadetetuan.blogspot.com.es/, en la que también podéis intervenir enviando al correo enredadera@riseup.net cualquier duda o reflexión que os surja.

Un saludo, y mucha fuerza a las que luchan. Por supuesto, también al CSOA La Dragona, que también está recibiendo ataques por parte de las instituciones.

 

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