‘HUCHA DE LAS PENSIONES’… ¿qué harán cuando se acabe?

Marta Luengo

Coloquialmente conocido como “hucha de las pensiones”, su nombre oficial es Fondo de Reserva de la Seguridad Social; y hace las veces de hucha, eso sí, esas huchas con un capital variable que son los fondos soberanos. En dichos fondos no se almacena el dinero en una caja fuerte para que nadie los toque, sino que, por aquello de que el dinero pierde valor con el tiempo, éste se invierte para que produzca rendimientos.

Mención aparte merece cuáles son esas inversiones, puesto que desde 2008 la parte dedicada a invertir en deuda pública española ha ido aumentando hasta llegar al 100% en 2014. Es “de primero de inversión” no dedicar todo el capital a un mismo tipo de inversión, esto es, intentar diversificar. Quizá, dada la alta rentabilidad que la deuda pública española ofreció durante la crisis de deuda europea (2010-2012), podría parecer razonable esta inversión, pero eso conllevaría obviar los altos riesgos que implicaba. Resultaría cómico que una misma Administración pueda comprar su propia deuda pública, si no fuera porque se trata de la gestión cortoplacista de un Gobierno que solo sabe tirar la pelota para adelante, esperando no estar allí cuando haya que “comerse el marrón”. Lo único cierto es que Rajoy se ha endeudado en algo más de una legislatura más de lo que Zapatero se endeudó en dos. Y la gestión del fondo ha ayudado a consolidar estar dinámica.

Pero, volviendo a la hucha, los lectores habrán escuchado ya muchas veces que se está secando, y es que, desde 2012, los fondos están disminuyendo rápidamente, ya que el Gobierno echa mano de ellos para realizar distintos pagos. Hay varias razones para ello. La principal, la ideológica, que critica cualquier sistema público y alaba los privados. Recordarán este mantra por versiones similares como “la educación pública es peor que la privada”. Pues bien, en torno a las pensiones se confronta el actual sistema de reparto, desprestigiándolo frente al sistema de capitalización, que no es más que el de los planes de pensiones privados. No contaban con el pequeño inconveniente de que estos planes de pensiones han tenido un comportamiento penoso, pues han ofrecido unas rentabilidades miserables, cuando no han sido negativas.

Lo problemático de mantras como el señalado es que ejercen una influencia importante al ser divulgados y se acaban convirtiendo en profecías autocumplidas. Sobre todo cuando un grupo importante de actores, entre los que está el Gobierno, actúa en la dirección apropiada. Por ello, se puede descartar la más mínima preocupación en el Ejecutivo de Rajoy cuando han echado mano de los fondos de la hucha.

Sin embargo, el sistema de la Seguridad Social español ofrece un déficit que se ha convertido en crónico. De ahí que se emplee el fondo para pagar lo que las cotizaciones de los trabajadores no cubren. Hay retos económicos reales, los dos principales la demografía y el empleo. Empezando por el segundo, es obvio que sin contribuyentes el sistema no puede sostenerse. Pero no hay que dejarse llevar por ilusiones socialdemócratas vanas que aseguran que con unos millones de empleados más problema resuelto. No vale cualquier empleo ni cualquier salario. La precariedad y el mísero nivel salarial de los empleos que se crean hizo que los ingresos a la Seguridad Social por cotización crecieran el año pasado un 1,3%, aunque la economía y el número de puestos de trabajo aumentaron un 3%. La conclusión es que no se puede sostener un sistema de Seguridad Social con camareros y guías turísticos.

Todo lo anterior se relaciona con el segundo problema, no menos grave: la envejecida pirámide poblacional española tampoco permite sostener sistema alguno, y nadie propone medidas de impulso de la natalidad en un contexto en el que las expectativas de mejora salarial o de vida laboral (después de los 50, ¿qué?) no incitan precisamente a tener hijos, con lo que el problema demográfico se agudiza.

¿Qué harán nuestros políticos cuando se acabe la hucha? La ciudadanía debe organizarse para que no sean ellos quienes respondan a esta pregunta.

 

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