#EnMarchaXLoBásico

Marea Básica

 

LA MAREA BÁSICA PONE UN PIE DETRÁS DE OTRO PARA ABRIR LA SENDA HACIA LA DIGNIDAD

Han pasado ya seis años desde el inicio del 15M… Vamos camino del séptimo…

Y fue cuando estábamos en las plazas que surgieron las Mareas y otros grupos, como los de vivienda que se fueron conformando y hoy son una pieza indispensable en los barrios y pueblos; la Marea Blanca de sanidad y la Marea Verde de educación alcanzaron gran importancia en la defensa de estos servicios públicos; los grupos dedicados a la deuda y a la economía nos hicieron entender de qué se trataba esto de la crisis con grandes dosis de pedagogía popular.

La democracia está en juego cuando una gran parte de la población se queda fuera de las decisiones que le afectan y se invisibiliza el esfuerzo que supone sobrevivir a diario.

Los tratados internacionales que tenemos firmados y ratificados se ven vulnerados en la ejecución de desahucios, en relación a las pensiones, a la suficiencia de las Rentas Mínimas. Parecen papel mojado ante la complicidad de los espectadores que miran sin actuar.

Si conseguimos una renta básica que nos sitúe por encima del umbral de pobreza, aún no habremos conseguido más que las condiciones mínimas de libertad para que nos ocupemos en igual medida de lo que nos afecta, para que quienes viven las situaciones de mayor vulnerabilidad puedan levantarse y tener la libertad que nos permite pensar en tejer las alianzas suficientes para llevar una vida digna.

Las Marchas de la Dignidad entroncaron con un sentimiento profundo de esa humanidad, que no quiere solo resistir y subsistir, sino que aspira a que lo básico sea una ganancia de todas para todas. Con cuatro proclamas por bandera: pan, trabajo, techo y dignidad.

Pese a la Leyes Mordaza con las que quieren impedirlo, diariamente grupos de vecinos y vecinas se reúnen para resistir a los desahucios, a los cortes de agua y de luz, a la falta de plazas públicas en educación, a los ratios indecentes para atender a la diversidad, mientras se sucede la venta de lo público a manos privadas, la economía de la corrupción, la falta de recursos públicos en sanidad que se evidencia en las listas de espera y un largo etcétera.

Porque lo básico no se negocia y no podemos renunciar a ello. Estamos en un momento en el que como humanidad sabemos que hay recursos posibles para vivir de otra manera y que no es negociable que haya personas viviendo por debajo del umbral de la pobreza. Dentro del propio Consejo de Europa, en este mismo mes de enero, se ha aprobado un informe en el que se plantea ya que la renta básica tiene que ser una política real. En este contexto nosotros nos proponemos concentrar las fuerzas para exigirlo ya. Habrá que pensar cómo queremos que esta transición a otro modelo de Seguridad Social se haga, con qué criterios y de qué manera…

Una marcha de quince días será la visibilización por carretera de lo que otras personas desde distintos ámbitos hacen todos los días, porque no nos hemos rendido a que todo sea vendido a costa de lo básico. Esta marcha se plantea en un entorno diverso donde cabemos todos los que queremos conseguir que lo básico sea posible ya.

En marcha por lo básico es lo que todos los días buena parte de la humanidad hace desde la resistencia y la subsistencia. Para millones de seres humanos lo básico no está ganado.

 

POR LA RENTA BÁSICA INCONDICIONAL…

Ante el resquebrajamiento y la progresiva incapacidad del sistema que hemos tenido hasta ahora para cubrir dignamente siquiera a una parte de la sociedad mediante adecuadas prestaciones de desempleo, pensiones de vejez, etc., la renta básica se presenta como una vacuna contra la precariedad de implantación urgente y una mejora importante del modelo de Seguridad Social, que pasa de circunscrito a las personas cotizantes por el empleo, para abarcar a todo el conjunto de la sociedad, reconociendo los cuidados y otros trabajos no remunerados, la independencia económica de las mujeres y los derechos de la infancia a una igualdad de oportunidades desde el nacimiento. Reconoce también la existencia de una renta que es social, generada colectivamente, por lo que es justo que se redistribuya.

Este derecho se desprende de varios artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos y es explícito en la Carta de Derechos Emergentes. La renta básica que defendemos es una condición de libertad, ya que además de protegerte te concede capacidad de elección y de decisión sobre tu propia vida, pero es, sobre todo, un reconocimiento de nuestra dignidad como personas.

La renta básica que defendemos tiene un sentido emancipatorio y un potencial de transformación social. Podría liberar unas energías actualmente constreñidas por el estrés y la inseguridad de vivir pendientes de cómo conseguir un empleo donde apenas lo hay y donde todas las tendencias indican que tiende progresivamente a desaparecer. Eso no quiere decir que desaparezca el trabajo y la necesidad de hacer cosas para la colectividad, pero eso sucederá mediante formas de cooperación social distintas del empleo asalariado tal como lo conocemos.

Entendemos que este sentido emancipatorio solo se dará en el caso de implementar una renta básica que cumpla las características de universal (para todas las personas), incondicional (sin condiciones), individual (no familiar, para cada individuo) y suficiente para vivir con dignidad y participar en la vida pública en condiciones de igualdad. Y esto solo será posible si se mantienen todas las prestaciones en especie del llamado “estado de bienestar”, como son la sanidad, la educación, etcétera.

Exigimos ahora mismo el cumplimiento de la Carta Social Europea, especialmente en lo que se refiere a la suficiencia de rentas, que sitúa una renta digna como mínimo en el umbral de la pobreza, 684 euros según las últimas estadísticas. Debe desaparecer por lo tanto el IPREM como referencia para cualquier tipo de prestaciones.

La renta básica debe plantearse en el Parlamento y debe haber el compromiso de establecerse un itinerario para su implementación. Nos apoyamos en la resolución del Consejo de Europa de enero de 2018.

 

…. Y LOS DEMÁS DERECHOS SOCIALES

Todos los derechos sociales deben quedar blindados al mismo tiempo que se implante la renta básica. Al mismo tiempo estos derechos están siendo recortados y privatizados, en un proceso rápido de degradación de los servicios públicos.

 

QUÉ ES LO BÁSICO

Lo básico son las condiciones materiales suficientes para una vida digna.

Lo hemos relacionado con cinco puntos que condensan los derechos sociales más amenazados y que resulta imprescindible salvaguardar.

Son derechos fundamentales como la vivienda, la sanidad, la educación, el empleo digno y la seguridad social para todos y todas, la cobertura económica de las pensiones de vejez o la renta digna y suficiente que nos permita acceder a los suministros básicos, a la alimentación o al vestido.

1 Es básico garantizar el derecho a la vivienda porque no podemos estar al albur de un sistema especulativo que encarece los precios y nos hace la vivienda inasequible, al albur de los desahucios de hipotecas y alquileres.

La vivienda y los suministros de agua y energía son básicos y deben estar garantizados. La especulación con un bien de primera necesidad hace que los precios en el mercado libre sufran un alza continua y la vivienda resulte inasequible para muchísimas personas. Ninguna renta básica permitiría afrontar este continuado proceso especulativo, por lo que se deben tomar medidas específicas para proteger y garantizar este esencial derecho y especialmente con las personas y familias actualmente amenazadas o sufriendo desahucios y persecución por deudas.

2 Es básica la sanidad porque es básico el derecho a la salud. Del mismo modo es básica la educación. Se había avanzado lo bastante hasta crear un sistema público de acceso universal y gratuito, pero se han degradado las prestaciones del sistema por los recortes y se sucede un proceso de externalización y precarización de las condiciones laborales y servicios en estos sectores que tiende a configurar la sanidad y la educación como sistemas de copago.

3 La sanidad pública y universal es parte de nuestra salud y es básica, como un sistema público de educación igualitario. La renta básica monetaria de la que hablamos garantiza estos derechos protegiéndolos, no desmantelándolos.

4 Son básicos los derechos laborales. Hoy en día tener un empleo no garantiza llegar a fin de mes, y las condiciones laborales han empeorado mucho en la mayoría de los sectores.

Una renta básica quizá podría permitir vivir sin empleo, pero no sin trabajo. El trabajo de cuidados requiere de una profunda revisión, incorporando al feminismo en su construcción necesariamente, como el empleo, por su parte, requiere también de una protección que las últimas reformas laborales ha roto. Por eso también exigimos su derogación inmediata.

El trabajo debe ser repartido, y no solo repartirse el empleo remunerado, sino también el trabajo de cuidados. Tener garantizado el mínimo de subsistencia nos permitirá un mayor poder de negociación y la posibilidad de rechazar condiciones laborales indignas, capacitando a las personas para que alcancen todas sus posibilidades de desarrollo y contribución a la sociedad. Esto se verá claro con la renta básica, pudiéndose encarar proyectos colectivos cooperativos, insertos en la economía social y solidaria, y otras diferentes posibilidades de autogestionar la vida individual y colectiva.

El salario mínimo debe cumplir al menos con la exigencia de la Carta Social Europea de estar situado un 30% por encima del umbral de pobreza.

5 Es básica la Seguridad Social para todas las personas. El derecho a las pensiones de vejez es universal y está por encima de la cuestión de si unas personas han cotizado más que otras. Se ha intentado alcanzar la cobertura universal con las pensiones no contributivas, o de segunda clase, actualmente situadas muy por debajo del umbral de pobreza, lo que también sucede con muchas pensiones contributivas y cada vez sucederá en mayor medida si no se pone remedio, debido al proceso de precarización de los empleos y la disminución progresiva de la recaudación por cotizaciones.

Se está desmantelando el sistema público de pensiones sin alternativa alguna, solo los más pudientes podrán acceder a los planes privados mientras se han desangrado las arcas públicas. Todas las personas deben tener una pensión digna por derecho, por encima del umbral de la pobreza y con cargo al erario público.

 

Comparte!
Etiquetas: ,