‘El 8 de marzo no es para celebrar, sino para no olvidar’

Ilustración: MANOLITO RATAMÁN

ROBERTO BLANCO / HEITHOR BEIRA

El 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora (también llamado “Día Internacional de la Mujer” desde que la ONU decidiera institucionalizarlo en 1975), algunos medios se lanzan a rescatar historias de mujeres que destacaron en las artes o las ciencias injustamente olvidadas por el gran público. Nosotros en cambio nos proponemos conocer la opinión de tres mujeres, anónimas pero luchadoras, en las que quizá se podrán ver reflejadas la mayoría de las trabajadoras que lean esta entrevista.

 

El Día de la Mujer Trabajadora, con los años, ha perdido lo de “Trabajadora” y ha tomado un cariz cada vez más institucional… ¿Qué os parece esto? ¿Sigue siendo un acto de protesta si ya no molesta?

Mari Ángeles: Hombre, a mí me gustaría que molestara, a los políticos sobre todo… Que se dieran cuenta de que lo que estamos pasando no es normal precisamente… Aquí las únicas que han mejorado su situación han sido las mujeres políticas, las mujeres normales nada… Celebrar el 8 de Marzo me parece estupendo, pero ese día lo tendríamos que tener todos los días, para seguir reclamando lo que es nuestro.

Patricia: Y además que no nos feliciten el día, que no es para celebrar, sino para no olvidar. Yo creo que el quitar el “Trabajadora” del Día de la Mujer es una herramienta para que se nos olvide por qué es el 8 de marzo y no cualquier otro día: ese día murieron un montón de mujeres que estaban exigiendo unos derechos laborales, y dieron su vida porque, por cierto, se las asesinó. Y esa precariedad que ellas sufrieron la seguimos padeciendo las mujeres de hoy en día de la clase trabajadora. ¿Tiene que ser más subversivo el 8M? Sí, pero hay que utilizar todas las armas con las que contamos: si hay una mani institucional, pues vamos y metemos mucho ruido. Algo debe de molestar cuando no han sonado las cifras de asistencia de este año, que ha sido más masivo que otros. Hay que seguir: vamos a luchar, pero todos los días, no solo el 8 de marzo.

Yo he llegado a ver empresas que les regalan una rosa a las chicas en este día… Menos rosas y más condiciones laborales, mismo salario que los hombres por igual trabajo, más conciliación familiar, menos trabas de contratación y más puestos de responsabilidad. Deberíamos tener las mismas oportunidades que los hombres.

Asunción: Yo soy de etnia gitana, y soy una mujer luchadora y trabajadora… Yo he criado los cuatro hijos que tengo, viuda, y he pasado mucho en la vida. Mi marido nunca me ha valorado como mujer, y siempre me ha tenido “en un rincón”, como digo yo… Pero nos merecemos estar en el primer lugar, porque yo creo que la mujer es muy importante y la valoramos poco; habría que valorarla más… Yo en mi casa, en mi situación, me encuentro así…

 

¿Os parece que la situación de la mujer ha mejorado mucho con el tiempo?

M.A.: Nada, nada… Estamos como hace cuarenta años… En el siglo XXI, que esto tenía que estar muy avanzado para la mujer, está de mal en peor… Además, con todas las posibilidades de acceder a la educación que existen actualmente, es llamativo que cada día haya más machistas jóvenes, y eso habrá que atajarlo de alguna manera… Estamos volviendo atrás en todo, y a mí no me sirven de nada cinco minutos de silencio cuando por detrás están matando a otra persona…

P.: Claro, si comparamos con los inicios del siglo XIX, pues hombre, estamos mejor… Pero no es suficiente, tenemos que seguir adelante. Se han conseguido cosas, porque la lucha siempre sirve, lo que pasa es que estamos retrocediendo bastante por toda una realidad de políticas concretas que nos están llevando atrás en todos los aspectos de la sociedad. Y en cuanto a las mujeres, pues más aún, porque además de ser precarias como trabajadoras, además somos mujeres en una sociedad absolutamente machista, y se nos infravalora y se nos hace de menos constantemente.

A.: Yo opino que la mujer no ha avanzado nada: estamos marginadas, no nos dan el lugar que nos corresponde. La mujer siempre ha estado apartada a un lado, y como decía antes, pienso que tendría que estar en primer lugar, ya que es la luchadora y la que lleva todo en la casa.

 

En vuestra condición de mujeres y trabajadoras, ¿cómo percibís la explotación?

M.A.: Pues mira, yo tengo 62 años y estoy explotada de toda la vida… Tanto hace 62 años como hoy, igual… Lo que ya no estoy es maltratada por el maltratador, porque yo me marché, y hasta ahora no me ha vuelto a molestar más. Pero ahora estoy maltratada por los políticos, porque no tenemos ayuda de ellos: gano 400 euros, y a mí no me llega para pagar un piso. Y encima me meten en un sitio, una vivienda del IVIMA, donde he cogido enfermedades, de huesos y de todo, por el estado en el que se encuentra… Y a nivel laboral, trabajo de limpiadora en un colegio por cuatrocientos y pico euros, lo que me lleva ocho horas diarias: cuatro de jornada laboral, dos de viaje de ida y dos de viaje de vuelta… Y con 54 euros que vale el bono, que vayan echándome la cuenta, que yo se la doy a algún Gobierno, a ver si me la puede llevar…

P.: Yo tengo 33 años, llevo trabajando desde los 18 a jornada completa, y ahora, 15 años después, estoy cobrando menos en proporción que cuando empecé, y además en un trabajo físicamente más duro, pues he ido cambiando de sectores. Mis estudios son de enseñanza, y soy de aquellas que estudiaron y trabajaron a la vez, pero actualmente soy camarera de piso, y el salario es una miseria: como tres euros por encima del SMI. Es muy duro, y se nos paga mucho menos de lo que deberían porque no se nos reconoce la categoría profesional, algo que hace quince años ya pasaba, pero que ahora se está imponiendo. Realmente a mí nunca me han reconocido la categoría, pero es que ahora estoy cobrando seis categorías por debajo de la que me correspondería. Aparte, se nos ha pagado siempre menos que a los hombres por el mismo trabajo, y los contratos son más inestables. Por supuesto, en cuanto te casas o tienes un hijo te echan a la calle: si no te echan durante la baja maternal, al reincorporarte lo hacen por la vía del despido improcedente. Por supuesto, en las entrevistas de trabajo tienes que aguantar preguntas sobre si estás casada, si tienes hijos o si quieres tenerlos… Y todo eso no pasa con los hombres: seguimos pensando que los críos son de las madres.

A.: Yo la explotación la percibo muy mal, y a la mujer trabajadora no se le puede hacer eso: una mujer que esté sacando adelante a su familia y encima trabajando… La mujer tiene que tener su lugar y darle lo que ella se merece, porque para eso está trabajando, está luchando, y además con la familia, con los hijos…

 

En vuestra opinión, ¿cuál es el mayor problema que afronta hoy una mujer trabajadora?

M.A.: Pues la casa, el trabajo, los chicos… Muchas cosas… Y quiero referirme también al tema del maltrato: yo he sido una mujer maltratada durante cuarenta años. Siempre te preguntan que por qué aguantas tanto, pero es que luego sales a la calle y la Policía también te maltrata cuando pides tus derechos. Es que a la hora de la verdad no tenemos derecho a nada, a mí que me lo expliquen… No me extraña que las mujeres no denuncien y tengan miedo, si te maltrata también la sociedad…

P.: Yo añadiría a todo lo que ya hemos enumerado en esta entrevista que a nosotras, además, también se nos exige la imagen. Esto hace que me sienta un poco como “objeto de consumo”, como que si no eres guapa no puedes optar a ciertas cosas. Vamos que como además de mujer y de clase trabajadora seas fea, lo tienes claro… Y yo creo que eso en los hombres es menor… No se os exige una talla en concreto o algo por el estilo: con que vayáis aseados, que es lo normal, sirve. Pero a nosotras no: a nosotras se nos exige que vayamos maquilladitas y todo eso.

Y por supuesto también quiero insistir, dentro de estos grandes problemas que afronta la mujer, en el de la violencia de género y las agresiones. Respecto a la pregunta que apuntaba Mari Ángeles que siempre se hace a las víctimas, la de por qué aguantan tantos años el maltrato, la respuesta debería ser evidente: porque si dependo del salario de mi marido, he sacrificado mi vida laboral exterior para llevar la casa y los niños, me encuentro con una edad determinada, sin experiencia laboral… y al final me veo en la calle y no tengo quien me ayude desde las instituciones, el resultado es la exclusión absoluta. Y la sociedad mira para otro lado, yo no existo y ya está… Es una vergüenza el tratamiento actual de este problema…

A.: Hoy en día la mujer está trabajando, luchando, y luego tiene el trabajo en la casa, los hijos, el marido… Por eso yo creo que la mujer tiene que estar en el primer lugar, porque su papel es muy importante.

 

 

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