Dos años de la aprobación de las ‘Leyes Mordaza’

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NO SOMOS DELITO

El pasado 26 de marzo de 2017 se cumplieron dos años de la aprobación de las “Leyes Mordaza”. Dos años de represión estatal, de intentar acallar voces disidentes, de legislación retrógrada que viola derechos humanos. Dos años en los que hemos sido testigos de un ataque constante a las libertades individuales y a los derechos fundamentales de todas. Dos años con una legislación fuertemente criticada por organismos internacionales como la ONU, AI o el Tribunal Europeo de DDHH, por tratarse de una ley no garantista, y que no fomenta el libre ejercicio de derechos por la ciudadanía, sino todo lo contrario: coarta los mismos.

No Somos Delito, plataforma ciudadana que lleva años luchando contra las “Leyes Mordaza”, no cede en su empeño en que sean derogadas lo antes posible, y que si otra Ley de Seguridad Ciudadana es necesaria, debe ser construida por todos los actores implicados: no solo partidos políticos, sino también  organizaciones de la sociedad civil que tanto tiempo llevan luchando por el cumplimiento de los derechos humanos a todos los niveles. Sin participación ciudadana no es posible vivir en una democracia madura y real. Sin que se tenga en cuenta la voz de toda la ciudadanía, cualquier decisión que se tome en el Parlamento a este respecto no será legitima, por muy legal que sea.

El pasado 26 de Marzo, la plataforma No Somos Delito, junto a otros muchos colectivos como Greenpeace, PAH Madrid, DRY, SOS Racismo, Legal Sol 15M, EuroMarchas de la Dignidad, ALA, Ecologístas en Acción, Coordinadora 25S,  Solfónica 15M, etc., salieron a la calle a exigir que las “Leyes Mordaza”, desaparezcan, que los derechos de todas se cumplan, que la libertad de cada una de nosotras sea respetada, fomentada y protegida. Salieron a la calle con la palabra, con las peticiones, con sus propuestas, con sus exigencias, sin miedo, sin mordazas. Salieron a la calle con la alegría, ésa que nos quieren robar algunos gobernantes corruptos que legislan a base de decretazos y recortes. Salieron a bailar, a cantar, a seguir bailando; porque si no se baila, no es nuestra revolución.

Compartimos las palabras que M. del Valle, del grupo Swing Contra La Mordaza, pronuncio el 26 de mayo de 2017 en la plaza de Callao en Madrid, como final de las intervenciones del resto de colectivos y organizaciones, que fue el inicio de una tarde diferente, con un baile reivindicativo, con baile y música sin mordazas.

‘¿POR QUÉ BAILAMOS?’

Porque los verdaderos terroristas no vienen en patera ni se esconden en manifestaciones anti-desahucios.

Porque las plazas llenas son más seguras que las vacías de cualquier conciencia.

Porque un agente armado con una metralleta en el metro sí que es violencia potencial.

Porque las masas desorganizadas son más peligrosas que una comunidad con tejido social.

Porque las ciudades no son más o menos seguras por la cantidad de agentes en cada barrio o lo bien que vayan armados.

Porque es hipocresía permitir las aglomeraciones que genera la llamada del fútbol o del consumo en época de rebajas mientras se persigue cualquier intento de autoorganización o discurso alternativo.

Porque “Machete al malote” no puede ser la política oficial del Estado.

Porque es ingenuo pensar que los resortes del Estado no se utilizan con fines partidistas e ideológicos.

Porque el abuso policial no es un caso aislado, sino la consecuencia directa de un sistema que lo avala, lo legitima y lo permite.

Porque estamos hartas del miedo y los que lo generan, vengan de donde vengan. Incluido el Estado.

Porque la justicia y el delito nunca pueden ser administrativos.

Porque no puede ser que Lavapiés esté atestado de cámaras de seguridad mientras que es ilegal grabar a un agente en funciones y su palabra tiene presunción de veracidad frente a la nuestra a no ser que se presenten pruebas contrarias (¿qué pruebas? ¿Las que no hemos podido grabar? )

Porque las calles están plagadas de actos, eventos y propaganda relacionada con el consumo mientras que cualquier uso del espacio público para otros fines es visto como sospechoso.

Porque es hora de que la estructura de las leyes se revise y éstas emerjan del consenso social y no verticalmente.

Porque desligados, sin conciencia, sin conocernos unos a otros, sin compartir nuestros problemas, somos más fáciles de seguir manejando.

Porque la implicación política de la que tanto se habla no va a surgir espontáneamente desde arriba, pero sí puede ser reprimida fácilmente desde arriba.

Porque, pese a todo, las identificaciones policiales siguen basándose en prejuicios racistas, clasistas, homófobos… y las minorías desfavorecidas las que salen peor paradas.

Porque un clandestino de Swing NO es delito administrativo.

Porque para bailar no necesitamos razones, pero 30 denuncias al día desde que se aprobó la “Ley Mordaza” son razón por sí sola suficiente.

 

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