Construyendo sobre ruinas en el exilio económico

Matías VB

En enero del 2016, el Instituto Nacional de Estadística anunciaba que la cantidad de connacionales que habían emigrado en los últimos años al extranjero alcanzaba los dos millones de personas. Éste es un hecho que refleja las consecuencias de un sistema político que forzó a muchas y muchos a buscar una alternativa de vida en otro país. Es el caso de Escocia, cuya capital, Edimburgo, registra alrededor de treinta mil personas con nacionalidad española, en una ciudad cuya población apenas supera los quinientos mil habitantes.

Hace algunos años atrás, mientras el Gobierno de Mariano Rajoy reforzaba el lado punitivo del Estado criminalizando aún más los movimientos sociales y la pobreza, la no pasividad de las personas exiliadas por razones económicas en Edimburgo ante esta situación desencadenó que surgieran una serie de colectivos políticos diferentes. Además del círculo de Podemos, el Punto de Información para Españoles (PIE) y la Marea Granate, surgieron grupos como These Hysterical Women, Edinburgh in Protest y Spanish Workers in Edinburgh (SWE).

These Hysterical Women, Edinburgh in Protest y el SWE

These Hysterical Women es el nombre de un colectivo de mujeres que además de trabajar la perspectiva de género se propone luchar contra las políticas que desde el Estado (patriarcal) amenazan algunos de los derechos fundamentales alcanzados por la lucha de la mujer en los últimos años. Además de proponerse visibilizar y desnaturalizar ciertos conceptos machistas socialmente aceptados como normales, entre otras cosas, este grupo nació como parte de la Marea Violeta contra la reforma del aborto que pretendía llevar a cabo el señor Gallardón. Desde Edimburgo organizaron una manifestación por el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo.

Poco después, con motivo de la llamada Ley Mordaza surgió el grupo conocido como Edinburgh in Protest, dedicado a la visibilización de la violencia institucional que ha tenido un llamativo incremento en los últimos años, no solo en el Estado español, sino en Europa en general. Entre las actividades más destacadas de este colectivo encontramos las Primeras Jornadas Antirrepresivas que tuvieron lugar en marzo del 2016 y que contaron con la participación de Ester Quintana, víctima de las pelotas de goma utilizadas por la Policía de Cataluña. Dicho evento finalizó con un concierto en solidaridad con las víctimas de la violencia institucional donde participó Juantxo Skalari en acústico (ex cantante del mítico grupo Skalariak), quien viajó desde Barcelona especialmente para participar en el evento. El éxito de estas jornadas desencadenó que en la actualidad Edinburgh in Protest prepare las II Jornadas Antirrepresivas, que tendrán lugar el 4 de febrero de 2017 y que contarán con la participación de Mariana Huidobro, madre de Rodrigo Lanza, víctima del caso conocido como “4F”.

Spanish Workers in Edinburgh se formó por la necesidad de organizarse y politizarse como trabajadores y trabajadoras en Edimburgo. Entre las actividades más relevantes que ha realizado este grupo encontramos dos mundialitos de fútbol “por la dignidad inmigrante; contra la explotación laboral” y un encuentro con mineros de León, quienes viajaron a la capital escocesa para informar sobre el conflicto de la minería, ignorado por los medios masivos de comunicación. Entre otras cosas, lo interesante de este acontecimiento fue una reunión con un representante de los mineros retirados de Escocia. Juntos y ante un público muy numeroso compararon las consecuencias de las políticas neoliberales en ambos países recordando que Margaret Thatcher terminó con la minería en Reino Unido. En la actualidad SWE trabaja junto al grupo escocés Living Rent para defender los derechos relacionados con la vivienda y contra el abuso de las y los propietarios, a quienes la ley beneficia especialmente.

La necesidad de una construcción colectiva

Si bien los grupos que surgieron en Edimburgo se formaron todos por separado (Edinburgh in Protest, SWE, These Hysterical Women, Marea Granate, círculo de Podemos…) debido a la divergencia ideológica que generaba tener prioridades diferentes, se hizo inevitable que algunos de éstos terminaran coordinándose para trabajar en conjunto ciertos objetivos comunes. Así fue como, en el marco del triunfo del Brexit, que trajo aires nacionalistas de derechas y antiinmigrantes, se creó el Migrants in Edinburgh para defender los derechos de las personas emigrantes, no solo del Estado español, sino de cualquier otro país. Principalmente surge como una necesidad de coordinarse entre colectivos específicamente de inmigrantes que realizaban diferentes actividades en la capital escocesa. Entre otras cosas, el Migrants in Edinburgh realizó unas jornadas informativas sobre el Brexit y prepara una serie de actividades sobre derechos laborales junto a uno de los sindicatos más representativos del país.

De este modo, se han configurado algunas redes de apoyo con grupos locales como el Edinburgh Chiapas Solidarity Group, con quien tanto el SWE como Edinburgh in Protest colaboran permanentemente, no solo en temas relacionados con lo que acontece en Chiapas, sino también con los estudiantes desaparecidos de Ayontzinapa y las y los maestros de Oaxaca. También These Hysterical Women colabora con grupos de mujeres locales como Abortion Right Edinburgh y Femsoc, al mismo tiempo que se vinculan a otras iniciativas como las marchas del movimiento Mujeres de Negro de la comunidad polaca.

Inevitablemente, el intento de conformarse como sujeto político en la sociedad escocesa, el aprendizaje de la experiencia y la no pasividad ante la situación política actual abren una puerta a lo que podríamos denominar “una construcción colectiva” que opera en oposición a la despolitización ciudadana en la que hemos estado todos estos años. Si bien la mayor parte de las personas inmigrantes llega a esta ciudad hipnotizada por la idea de encontrar trabajo y tener un sueldo decente, en cierto modo la participación política en estos grupos lleva a estas personas a reinventarse a sí mismas, distanciándose de la idea de la emigración solamente como una forma de acceder a ciertos derechos que el Estado español no ofrece. Estos grupos ya forman parte del paisaje político de esta bella ciudad conservadora, ordenada y fría, enriquecida cada vez más por la diversidad cultural.

 

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