Carta dirigida a Dios

(o a quien corresponda en caso de ausencia o privatización del correspondiente servicio)

Señor te rogamos:

Por la recuperación del carácter universal del sistema sanitario público.

Por la gestión integral pública de hospitales y centros de salud y de especialidades.

Por la eliminación de los copagos sanitarios.

Por la inversión en más profesionales.

Por la inversión y el derecho a disponer de medicamentos de nueva generación.

Por la recuperación de los medicamentos (medicamentos comunes, vacunas, etcétera) retirados de la financiación pública.

Por la reapertura de centros de salud y servicios de Urgencias.

Por la renovación de los centros y los equipos.

Por la inversión en tecnología.

Por la accesibilidad de una sanidad libre de barreras para los ciudadanos con discapacidad, con el fin de que se puedan beneficiar de ella en igualdad de condiciones con las del resto de los ciudadanos.

Por la disminución de las listas de espera.

Por la disminución de las derivaciones y conciertos con las instituciones privadas.

Por la ampliación de los diagnósticos preventivos.

Por el empoderamiento sanitario de los ciudadanos y su derecho a participar y ser consultados.

De su aplicación se derivarán numerosos beneficios espirituales y, particularmente, materiales en cuestión de mejoras en el derecho a disponer de la propia salud, de una correcta gestión de la misma y un mayor confort sanitario.

Desde el grupo de Sanidad del 15M de Vallecas no creemos que recitar con frecuencia los párrafos anteriores corresponda a un secreto deseo de épocas anteriores; más bien nos resulta la expresión de una merecida explosión de contrariedades, intentando ser benevolentes con el término, que dominan nuestro actual panorama sanitario. Nos resignamos demasiado y con demasiada frecuencia a lo cotidiano, y solo parece que mejoramos en nuestra capacidad de sufrimiento y resignación.

El poeta Miguel Hernández ya nos recordaba aquello de que: “…los bueyes doblan la frente, / impotentemente mansa, / delante de los castigos: / los leones la levantan / y al mismo tiempo castigan / con su clamorosa zarpa…”. Desde la lejanía de su voz y la energía de sus palabras, levantémonos y contrariemos a los que diariamente nos adoctrinan en la cada vez más débil existencia de derechos sanitarios en aras de la economía.

 

“No soy de un pueblo de bueyes,

que soy de un pueblo que embargan

yacimientos de leones, desfiladeros de águilas

y cordilleras de toros

con el orgullo en el asta.

Nunca medraron los bueyes

en los páramos de España”.

Amén.

 

Álvaro G.B.
Grupo de trabajo de Sanidad 15M Vallekas

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