Caravana a Grecia: Latidos de una sociedad viva

Asamblea en acampada No Border

Pablo A. Sainz (Integrante de la Caravana y de la Red Solidaria de Acogida)

Si usted se toma el trabajo de leer este artículo… Digamos que la temática le interesa, conoce a algunas personas que fueron a la “Caravana a Grecia. Abriendo Fronteras”, le gana el entusiasmo, tiene tiempo, un viaje largo en el metro o en un bus; posiblemente le lleve unos 15 minutos leer esta nota.

Entonces, antes de empezar debe saber que, cuando la haya terminado, en ese lapso de tiempo de apenas 15 minutos, 405 personas en el mundo habrán tenido que abandonar forzosamente su hogar, y otras 160 habrán muerto de hambre. Sí, así está este mundo en el que muchas y muchos, quizá usted, se empeñan en levantar vallas y muros.

Ahora bien, si por el contrario tras esta advertencia usted decide parar de leer, cambiar de página o directamente deshacerse de este periódico (¡que no se le ocurra!), esas personas habrán muerto o se habrán tenido que desplazar en forma forzosa, aunque usted no se entere. Eso sí, en el ratito que le ha llevado leer hasta aquí, siéntase aliviado, apenas 27 personas habrán sido expulsadas de su hogar, desplazadas, y una decena se habrán muerto.

¿Y qué nos diferencia a nosotras de todas esas personas? Simplemente el azar de haber nacido y vivido en un rincón del planeta diferente y, sobre todo, en estos tiempos. Porque tampoco podemos olvidar que en otros años no tan lejanos, en otras circunstancias, era nuestra gente, nuestros antepasados, quienes por razones políticas o sociales, o también para no morir de hambre, se vieron obligados a llenar los barcos, a mandar a un integrante de la familia a “hacer las Américas”, o directamente la familia entera a caminar atravesando los Pirineos para huir de las bombas, la persecución y la hambruna.

Bajo esta consigna, sabiéndonos ciudadanas del mundo, más de 250 personas viajamos en julio último en la “Caravana a Grecia. Abriendo Fronteras”, una iniciativa nacida de personas de más de 20 ciudades del Estado español unidas por un denominador común: conocer la situación de las personas refugiadas allí, visitar y denunciar la existencia de los campos militares y centros de detención (nuestros CIE) y, sobre todo, para exigir vías seguras para estas personas y el reconocimiento de su legítimo derecho a asilo.

Allí, además de participar en la acampada “No Borders” que tenía lugar en Tesalónica, diferentes integrantes visitamos los campos militares de Orekastro, Limeni y Vasilikas, entre otros. También los centros de detención de Paranesti y Xhanti, y se realizaron acciones de denuncia en cercanías de la frontera con Macedonia (Idomeni), en Tesalónica y en Atenas.

Acción frente a la Embajada española en Atenas

Precisamente en la capital griega las autoridades consulares españolas, previo a haber aceptado la petición de un encuentro, negaron el ingreso a la embajada a una comitiva de cinco personas que iban a entregar un petitorio y a ofrecer los autobuses para que fueran utilizados para traer personas refugiadas al Estado español. La negativa vino acompañada de excusas banales y ni un solo compromiso serio del representante del Estado español frente a las demandas trasladadas.

Esta experiencia se planteó desde un inicio como un punto de partida, una caravana inicial que permitiera conocer diferentes grupos, redes, movimientos, personas que estuvieran trabajando a lo largo y lo ancho del territorio: Salamanca, Valencia, Barcelona, Madrid, Gasteiz, Valladolid, Bilbao, Bizkaia, Nafarroa, La Rioja, Palencia, Cáceres, Murcia, Zaragoza, Sevilla, Málaga, Ciudad Real, etc.

Y fundamentalmente sin perder de vista que la ejecución de estas políticas que veríamos en Grecia en esencia no se diferenciarían demasiado de las que el Estado español viene ejecutando en las últimas tres décadas en nuestra frontera sur. Por el contrario, son una copia brutal, también en las consecuencias: muerte de miles de personas, búsqueda desesperada de rutas más peligrosas, violación de derechos humanos, externalización de fronteras, etc.

La pelotas de goma que hace un año veíamos emplear en Macedonia son en esencia las mismas que terminaron con la muerte de compañeros en el Tarajal. Las vallas allí y aquí desgarran por igual, la empresa Frontex tiene la misma orden de truncar proyectos, cortar caminos. El convenio de la Unión Europea con Turquía nace del mismo gen que mueve los espurios acuerdos que el Estado español tiene con Marruecos y otros países de África que admiten devoluciones de personas de terceros países y se encargan de hacer gran parte del trabajo sucio allí donde nuestros ojos no pueden ver.

La caravana sirvió también para reconfirmar que la planificación para dar respuesta a la situación de las más de 50 mil personas retenidas en Grecia dista bastante de buscar dar una respuesta urgente. Días atrás, la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) denunciaba que 4.183 personas que habían llegado a Grecia para pedir protección han decidido volver a su país de origen mediante un sistema de retornos voluntarios. También personas que esperan una respuesta de la Administración española (en algunos casos que llevan más de año y medio) empiezan a manifestar su deseo de volver a sus países al ver que la acogida pregonada dista demasiado de lo que realmente se da.

En efecto, toda la lentitud burocrática que las autoridades muestran para reconocer el asilo o la protección internacional a las personas demandantes, se convierte en efectiva velocidad si los trámites son para retornar a los países de donde estaban huyendo.

Quizá sean esas cifras sumadas a las de las muertes (3.198 personas al 8 de septiembre) las que dejan al descubierto con mayor contundencia el gran fracaso de las políticas de asilo a nivel europeo. Tanto que incluso no resulta descabellado pensar si estos retornos desesperados no son el fin último dentro del esquema de cerrojo o fortaleza que tanto defienden los Estados miembros de la Unión.

En este contexto es imprescindible seguir reivindicando las demandas de mejora del sistema de asilo en nuestro país, la necesidad de que el Gobierno cumpla con las cuotas de reubicación asumidas y quite sus apoyos al pacto con Turquía. Que abra las embajadas para recibir peticiones de asilo, que quite la exigencia de visados aeroportuarios a las personas de origen sirio, que suspenda las devoluciones en caliente y grantice formas de solicitud de protección en nuestra frontera sur.

Y precisamente es en ella, en Ceuta y Melilla, donde es posible que se centren las miradas de la caravana en pasos futuros. Ya se ha comenzado con una reunión en Sevilla que tenía como objetivo no solo presentar la caravana, sino también ampliar redes pensando en esos nuevos caminos.

También se están realizando reuniones de evaluación en los diferentes territorios, y habrá un encuentro común en Bilbao. Para finalmente convocar a un plenario estatal (posiblemente a fines de octubre) en donde las organizaciones y personas que se sumen, en definitiva, decidiremos las nuevas acciones.

La buena noticia es que la sociedad organizada está viva y con ganas de torcer el pulso a la decisión de los Gobiernos europeos de cerrar fronteras y pisotear derechos, a sabiendas de que en tanto ello suceda la realidad seguirá imponiendo tareas de asistencia y solidaridad. Los derechos humanos nunca han sido un hecho natural, sino que siempre han sido fruto de conquistas históricas, y ésta no será la excepción.

 

Be Sociable, Share!