Caca, compost, pedo, pis

Amas

La basura está en mainstreammmm… Unas la quieren para seguir forrándose (da igual mierda, que educación, que construcción, ¿eh? ¡Uyyy!), otras para poner en el suelo lo que éste necesita para regenerarse; compost, compostera, vermicompost, compostaje, compostadora, bacterias, bichos… ¡Aprendices de brujas! ¿Qué le ponemos a la mezcla? Y dejad de ponerlo en la atmosfera en forma de furanos, dioxinas, organoclorados, hidrocarburos, benzopirenos… (tos) expulsados de las chimeneas de la incineración-valorización u otros procesos de generación de energías que limpian la estadística oficial de cara a Europa y matan a las vecinas (admitida a trámite la denuncia interpuesta por 36 afectados de cáncer contra la incineradora de Valdemingómez).

Aquí el Magrama, como siempre, con la legislación por delante, con sus trampas y todo y sin un duro para los Proyectos Clima, planes PIMA, planes de adaptación al cambio climático y demás acrónimos ambientales. Eso sí, tenemos “la hoja de ruta (HR) para el cumplimiento de los objetivos en emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de España entre 2013 y 2020, que parte de una evaluación de las emisiones, como la evaluación arroja un repunte de las emisiones y un exceso de 54 MtCO2eq (metric tons of carbon dioxide equivalent) sobre el objetivo asignado, se hace imprescindible proponer medidas adicionales que permitirían a España crecer y reducir emisiones para, al menos, cumplir con sus compromisos en materia de mitigación del cambio climático”.

Por ello la HR examina qué medidas son más adecuadas para abordar esas reducciones adicionales, seleccionado aquellas medidas que son coste-eficientes y aquellas medidas que generen más actividad económica y empleo. Se han analizado 43 medidas divididas en seis grandes sectores: para cada una de las medidas, se presenta una descripción de sus costes e impactos en mitigación, eficiencia, actividad económica y empleo, indicando sobre qué universo o área se aplica. Esta fase ha contado con la contribución de numerosos actores y expertos sectoriales. Como por ejemplo:

Conducción eficiente de tractores. Consiste en la reducción de emisiones de GEI derivada de la conducción eficiente de tractores que realizan una media de 450 horas anuales de labor. La unidad de referencia será un tractor, siendo el universo el total de tractores en uso existentes en España. El porcentaje de reducción previsto sobre el escenario base sería del 7%. Este porcentaje es muy conservador teniendo en cuenta los resultados obtenidos con el Proyecto Europeo Efficient 20, según el cual la reducción en el consumo de gasóleo por tractor ascendía al 20%. Esta medida tiene previsto implementarse a través de la impartición de cursos de conducción eficiente entre tractoristas y constará de una parte teórica y una parte sobre el terreno.

Reducción desperdicio alimentario. Esta medida se enmarca en la prevención en la generación de residuos. A nivel internacional hay inquietudes (FAO, Preparatory study on food waste across EU27 de la Comisión Europea), y a nivel nacional, el Magrama, en su estrategia “más alimento, menos desperdicio” y en otros documentos de prevención de residuos, aborda esta problemática. Aunque no existe consenso sobre la definición del desperdicio alimentario, sí se apunta el sector hostelería y hogares donde se encuentra más margen de actuación. El universo de la medida es la cantidad de desperdicios alimentarios generados en España, y las reducciones que se consiguen sobre el escenario base son del 100%. La medida propuesta consiste en desarrollar campañas de divulgación para promocionar pautas de compra, conservación y preparación responsable de los alimentos, tanto en los hogares como en el sector hostelería.

Podéis leerlo en la página del Ministerio, no se cortan un pelo.

Visto lo visto, e incluso sin tener ni puta idea de en qué se entretienen los técnicos del Ministerio, surge el proyecto de compostaje de la Plataforma Madrid Agroecológico. Proyecto piloto en vías de aprobarse por el ayuntamiento de Madrid, cuyos técnicos consideran que primero esto tiene que verlo el director de Valdemingómez. Allí es donde se gestionarían los residuos que en una cantidad ínfima se pretenden compostar libremente para demostrar que otra gestión de estos residuos es posible con beneficios ambientales y con menos costes económicos. Serían apenas 70 toneladas en seis meses, de los aproximadamente 3 millones que se generan cada año. Pero, ¿podremos sustraerlas a la empresa firmante del contrato de su gestión sin que la misma se resienta en sus beneficios previstos? Eso les preocupa a nuestros técnicos como si ya estuviéramos debajo de las garras del TTIP. Nuestra anterior alcadesa en funciones se encargó de dejar firmado un contrato blindado para otros 11 años por valor de 16,3 millones de euros para la gestión de la planta de biogás de Valdemingómez por si acaso a alguien se le ocurría… algo así… Y el equipo actual no lo tocará. La CAM también se cuestiona el proyecto, ya que según la norma hace falta ser un gestor de residuos oficial y autorizado para manejar nuestras basurillas domésticas. Curiosamente les preocupa mucho qué pasará con los lixiviados en las parcelas de las hortelanas voluntarias donde se realizará el compostado. Es asombroso, teniendo en cuenta que los desastres medioambientales que padece nuestra comunidad no les importan una mierda, valga la redundancia, a ninguna Administración, ni pública ni privatizada (laguna del aceite, vertedero ilegal de la Cañada Real Galiana…).

Si finalmente se lleva a cabo esta experiencia piloto de agrocompostaje, habrá que protegerse, ya que en los movimientos sociales también se puede colar entre los participantes algún pseudoconstructor expulsado por la burbuja del negocio inmobiliario que vea en los residuos domésticos su miserable agosto a costa de las ilusiones y el empeño de otros muchos y confiados participantes.

 

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