Bélgica viola el derecho de manifestación pacífica

FOTO: 15M BRUSELAS

TEXTO: 15M Bruselas

El pasado sábado 2 de abril, 80 personas, entre ellas 5 miembros del 15M Bruselas, fueron arrestadas por las autoridades belgas tras participar en una protesta pacífica contra los mensajes y las acciones islamófobas por parte de grupos fascistas, tras los atentados del 22 de marzo. Tras 7 horas en la comisaria, los detenidos fueron puestos en libertad.

Después de los ataques terroristas en Bruselas, la céntrica plaza de la Bourse se ha convertido en lugar espontaneo de solidaridad y duelo civil. Allí se reúnen cada día decenas de habitantes de Bruselas de todas las nacionalidades, etnias y religiones, para expresar su dolor y su solidaridad por las víctimas del terrorismo en Bruselas y alrededor del mundo.

El domingo siguiente a los atentados, la sociedad civil belga había convocado una manifestación “Contra el odio y por la paz”, en referencia a las reacciones belicistas e islamófobas tras el atentado. La Policía decidió prohibir esa manifestación alegando que no tenía efectivos suficientes para garantizar unas mínimas condiciones de orden. Sin embargo, sí que se permitió que un grupo de unos 400 fascistas llegaran hasta la misma Bourse, y que amenazaran a la gente congregada en duelo, que respondió coreando “Todos somos hijos de migrantes” o “Bruselas es multicultural”. Sin embargo, ante nuestro estupor, la actitud de la Policía fue de total permisividad; escoltando a los fascistas, sin apenas detenciones.

El fin de semana siguiente se dio una doble convocatoria. La primera, contra la islamofobia y el fascismo, en la Bourse; la segunda, claramente islamófoba, convocada por el grupo francés de extrema derecha Generación Identitaria, de reputación violenta, en Molenbeek. La Policía, la municipalidad de Bruselas y el Estado belga, desde una equidistancia injustificable entre quienes piden la paz y quienes siembran el odio, decidió prohibir ambas. Alegando que “perturbamos la paz”, la Policía belga, coordinada por el comisario Vandersmissen, se dedicó a detener indiscriminadamente a todas las personas que se concentraron en la Bourse, entre los que se encontraban 5 compañeros del 15M en Bruselas, así como el presidente de la Liga de los Derechos del Hombre, Alexis Deswaef.

 

El contexto belga

Bélgica ha sido y es un país multicultural que se ha nutrido de las diferentes olas de inmigración. En los años 50, Bélgica se interesó por la mano de obra barata procedente de países del sur de Europa y de África (Marruecos especialmente) para

Imágen de los compañeros detenidos en los calabozos de comisaría. FOTO: 15M Bruselas

trabajar en sus infames e inseguras minas de carbón. Para la historia quedo la tragedia de Marcinelle, con 262 muertos (162 italianos). Después de este horror, Italia suspendió su acuerdo y Bélgica buscó convenciones bilaterales con otros países como España, Grecia, Marruecos y Turquía.

Todas esas personas migrantes contribuyeron al relanzamiento de la economía belga después de la Segunda Guerra Mundial, trabajando en condiciones nefastas sin que los Estados cumplieran lo prometido, incluso pagando con su vida. Hoy sus hijos y sus nietos son belgas de pleno derecho. Por ello, la criminalización de la población inmigrante es injusta, racista y manipuladora. Especialmente lo es la estigmatización de la comunidad musulmana, que representa el 87% de las víctimas de los atentados perpetrados por el “Estado Islámico”.

 

Detenciones contra el derecho internacional

Las detenciones que se produjeron ese fin de semana en Bruselas están en contra del derecho internacional, que reconoce la libertad de reunión pacífica como “un derecho, no un privilegio”, que “no debería estar sujeto a la autorización previa de las autoridades”. Por el contrario, esas autoridades deberían haber implementado las medidas necesarias “para garantizar la seguridad de los participantes o de cualquier otra persona”[1]. Como colectivo, denunciamos que el Estado belga infringió la legislación internacional prohibiendo una manifestación pacífica con reivindicaciones legítimas; denunciamos que la Policía belga se sobrepasó y violentó a la ciudadanía sin causa justificada.

Consideramos intolerable equiparar manifestaciones fascistas violentas con concentraciones pacíficas contra el odio. El Estado belga debería centrar sus medios en luchar contra los grupos xenófobos y racistas, e impedir que alteren la paz social y extiendan el miedo.

 

[1] Fuente: Informe conjunto del Relator Especial sobre los derechos de la libertad de reunión pacífica y de asociación y el Relator Especial sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias acerca de la gestión adecuada de las manifestaciones – 4 de febrero de 2016 – Consejo de Derechos Humanos.

 

 

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