Movimiento Ibérico Antinuclear sale a la calle para exigir el cierre de las centrales nucleares

Foto: Yolanda Picazo

YOLANDA PICAZO / MOVIMIENTO IBÉRICO ANTINUCLEAR

Más de 126 colectivos y miles de personas han apoyado la mayor Jornada Antinuclear celebrada en Madrid en las últimas décadas, el pasado sábado 10 de junio, bajo el lema “Cerrar Almaraz y todas las demás. 100% Renovables”, uniendo los movimientos ecologistas de Portugal y del Estado español.

El Movimiento Ibérico Antinuclear nace en noviembre de 2015 fruto de un encuentro en el que se dan cita en Madrid personas de muy diferentes perfiles y edades. Desde personas que históricamente participaron en el pasado en el movimiento antinuclear impidiendo la proliferación de la industria nuclear, hasta personas que participan actualmente en el movimiento antinuclear intentando frenar la renovación de las licencias de las centrales nucleares de Garoña y Almaraz, evitar la construcción del cementerio nuclear, la ampliación del Cabril o el de la mina de Retortillo.

En ese encuentro acordamos crear el MIA y establecer una estrategia con unos objetivos claros: el abandono de la energía nuclear estableciendo un calendario de cierre gradual de las centrales nucleares como muy tarde cuando venzan los actuales permisos de explotación que tienen concedidos, cosa que sucederá para todas ellas entre 2021-2023 cuando éstas cumplan 40 años; impedir que se renueven los permisos de funcionamiento de 40 a 60 años; y la apuesta firme por otra energía de origen 100% renovable.

No hay muro que pueda frenar los efectos devastadores de la radiación nuclear

La realidad es que no hay muro de contención o de seguridad que pueda frenar los efectos devastadores de la radiación nuclear; y, en caso de accidente, ni fronteras que puedan pararla. De ahí la preocupación, la unión y participación de los principales grupos ecologistas portugueses desde sus inicios en MIA, apoyado el cierre de la central de Almaraz y la paralización del proyecto de la mina de Retortillo. A pesar de que Portugal no cuenta con centrales nucleares en su territorio, su participación en Movimiento Ibérico Antinuclear está siendo fundamental.

Recientemente, el Ejército portugués ha presentado un informe en el que pone de manifiesto que más de 800.000 personas se verían afectadas en menos de 40 horas si la central nuclear de Almaraz, situada a orillas del Tajo, sufriera un accidente. Sin contar los efectos que tendría en la agricultura, la ganadería, la pesca, el océano Atlántico, etc. Lo que hace que la población esté altamente sensibilizada, seriamente preocupada y altamente implicada, por los efectos que podría causar en su país un fallo en nuestras envejecidas centrales nucleares.

La irresponsabilidad política ha otorgado el poder del sector a las compañías eléctricas en detrimento de la ciudadanía

Hemos heredado un sistema eléctrico franquista, la Ley de Energía Nuclear es preconstitucional (1966), y los sucesivos Gobiernos, en lugar de vigilar y regular el sector, han ido de manera progresiva otorgado todo el poder a las grandes compañías eléctricas (Iberdrola, Endesa y Gas Natural). Ellas son las que manejan el cotarro eléctrico y las que dictan la verdadera política energética, de la que rinden cuenta única y exclusivamente a sus accionistas.

Con sus beneficios pueden permitirse el lujo incluso de designar ministros, tener a sueldo a políticos cómplices como consejeros, financiar grupos editoriales, pagar portadas en los periódicos de mayor tirada, campañas publicitarias de lavado de imagen, y todo ello gracias a nuestro dinero.

La energía es cara porque llevamos asumiendo los errores políticos desde que nació el sector y porque se ha ido dejando el control en manos de las grandes compañías eléctricas. Compañías que se empeñan en mantener sus beneficios a toda costa, pero no se conforman con eso, y el motivo del pulso nuclear ahora subyace en exigir una rebaja en los impuestos y los criterios de seguridad, para poder mantener los beneficios obtenidos hasta ahora.

Cortarles el suministro

Tú no lo sabes, pero estás siendo su aliado, te tienen enganchado, te lo venden verde si hace falta. Igual no sois de la que vais a misa los domingos, pero la luz la pagas de una manera verdaderamente religiosa, y con ello contribuyes a que las centrales nucleares sigan en funcionamiento.

Aunque no es de recibo, conviene saber que tú también eres cómplice, estás diciendo sí a la energía nuclear y la estás financiando. Por ello desde hace años llevamos poniendo en marcha distintas iniciativas y con ganas de plantar cara a un sector que está afectando seriamente a nuestra economía, nuestra salud, y optamos por cortarles el suministro y no dar ni un euro más a quien le importa más defender sus beneficios que nuestra salud.

Si advirtiésemos que una persona solo nos quiere por interés y/o por nuestro dinero, pero en situaciones de vulnerabilidad no le importamos lo más mínimo, corta su relación con nosotros (suministro) y nos da la palmadita en la espalda, evitaríamos su compañía.

Cuesta darse cuenta y cortar el vínculo, pero ahora es más necesario que nunca que les devolvamos la palmadita con el mismo cariño con que ellas nos han tratado, ignorándolas, recuperando la energía para la ciudadanía y haciéndoles ver que nos importan tan poco las pérdidas de sus accionistas como a ellas les han importado las muertes causadas por la pobreza energética.

Por ello, desde Movimiento Ibérico Antinuclear seguiremos denunciando la política energética, apostando por el abandono de la energía nuclear y trabajando por blindar nuestro derecho a la energía como ciudadanía. Aunando luchas, saberes, esfuerzos, recursos, soluciones, y asumiendo la responsabilidad de generar y consumir otra energía, más barata, más segura y más limpia (100% renovable), evitando delegar lo mínimo posible ante un panorama político en el que no parece que vaya a brillar el sol.

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