Los datos del Consejo General del Poder Judicial hablan por sí solos: 166 desahucios al día

PAH

Cada vez que el Consejo General del Poder Judicial saca los datos de un trimestre, saltan mil lecturas sobre los desahucios. Este mes han salido los que cierran el año 2016, dejando un panorama desolador. En 2016 se han ejecutado más de 60.000 desahucios, de los cuales el 56% son por impago de alquiler y el otro 44% de hipoteca, es decir, la banca. A estos datos hay que sumar los miles de desahucios, invisibilizados, de familias que se han visto obligadas a escoger entre la calle u ocupar una vivienda vacía.

Podríamos poner el acento en el porcentaje que han aumentado o disminuido los desahucios, pero no lo vamos a hacer. Podríamos escribir líneas de números, como los 166 desahucios diarios que se han producido durante 2016, pero tampoco lo vamos a hacer. Hoy, ocho años después de empezar nuestra andadura, os vamos a volver a insistir en sobrepasar la frialdad de los números. Hoy, como cada día, vamos a recordar que detrás de cada desahucio hay una familia, unos niños, mayores o ancianos que son sometidos a un proceso tortuoso, sobre los que recae el estigma del empobrecimiento. Personas que ven como sus sueños, sus proyectos de vida, se rompen en mil pedazos mientras la Administración las abandona.

Al escuchar “166 desahucios al día” queremos que penséis en Irene, como podría ser María, Isha, Paco o Mohammed, unos padres y madres que las noches previas no van a poder dormir, aterrorizados, inseguros sin saber qué harán después o dónde irán a parar. Pero al escuchar “166 desahucios al día” también queremos que pienses qué rol tienes tú, nosotras. Organizadas podemos desobedecer leyes injustas y parar los desahucios; podemos hacer que María, Isha, Paco o Mohammed, todas juntas, consigamos parar el desahucio y conseguir una solución habitacional; desactivar el estigma de la pobreza, la culpa y el fracaso y activar del de la solidaridad, el apoyo mutuo, el compañerismo.

En definitiva, queremos pedirte que te organices con tus vecinas, que participes de tu PAH más cercana, que bajes a parar el desahucio de la que tienes al lado, porque si alguna cosa hemos aprendido en éstos ocho años es que juntas podemos hacer posible lo imposible.

Y para acabar, te vamos a pedir algo más: que nos apoyes para cambiar las leyes injustas y criminales que apisonan 166 veces al día los derechos humanos y de la infancia en el Estado español. Ahora en Madrid se empieza una ILP para cambiar la situación en la comunidad, ¡apóyanos! ¡Juntas sabemos que sí se puede!

 

 

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